Piñera, el incombustible: escándalos a los que que sobrevive el líder de la derecha en su cada vez más empinado camino a La Moneda

Mario Herrera, Cambio 21

Se escribió un nuevo capítulo en el libro de irregularidades del expresidente. Esta vez uno más grave, en el que incluso se lo tildó como “traidor a la Patria”, le significa una querella en su contra por supuesta negociación incompatible y una comisión investigadora. Todos los caminos conducen a Piñera y él los conoce todos.

Desde hace un par de años que Sebastián Piñera ya no hace noticia por su carrera política, sino que por los escándalos que enlodan su actividad en la derecha. El último quizás es el más grave, en que no solo se habla de negociación incompatible, cuando una de sus empresas invirtió en una pesquera peruana, sino que también de una “traición a la Patria”.

Bancard, la entidad en que es socio-propietario y que manejó su fideicomiso ciego cuando llegó a La Moneda, se hizo con parte de las acciones de la empresa de capitales peruanos Exalmar. No sería extraño si no fuera porque el negocio se cerró cuando Chile y Perú tenían un litigio precisamente por límites marítimos en La Haya.

Del Banco de Talca al “caso chispas”

Este es solo el último capítulo de un libro de escándalos del exmandatario y que se remontan al 28 de agosto de 1982, cuando con 33 años fue declarado reo por el fraude del Banco de Talca y estuvo prófugo de la justicia por 24 días. Ni siquiera su esposa, Cecilia Morel, conocía su paradero, según dijo en ese momento a la policía. Entre marzo de 1979 y septiembre de 1980, período en que la justicia acreditó varios ilícitos cometidos por la administración de la institución financiera, Piñera fue su gerente general. Durante su huida se tramitó un recurso de amparo en su favor, luego del cual se presentó en tribunales.

15 años después estuvo en medio del “negocio del siglo”, el “caso chispas”, cuando como senador y candidato presidencial, se le acusó de aprovechar su posición privilegiada para obtener en una negociación directa y secreta con Endesa España, la compra de acciones de Enersis.

De “Piñeragate” al caso Penta

Piñera tuvo intención de llegar a La Moneda desde 1993, pero el escándalo conocido como “Piñeragate” lo frenó. Ricardo Claro, empresario rival, transmitió en vivo la conversación telefónica grabada clandestinamente por agentes de inteligencia, en que ideaba un plan para desacreditar a su compañera de RN, Evelyn Matthei, en la carrera presidencial. Ambos tuvieron que declinar en la carrera.

Llegando al presente, el nombre de Piñera aparece en los casos de financiamiento irregular de la política. Siempre son asesores cercanos los que terminan formalizados, blindando al líder natural de la derecha. Penta habría financiado parte de la carrera por medio de boletas falsas, las que llegaban a su administrador de campaña Santiago Valdés, quien hoy enfrenta a la justicia por delitos tributarios.

También aparece en el Caso Cascadas, en que Piñera, como presidente, habría tomado acciones para beneficiar a las acciones de las distintas sociedades de Soquimich y así, de paso, beneficiar el fideicomiso ciego.

Piñera habla de “campaña sucia”

Con el cúmulo de información en contra Piñera se defendió y acusó una “campaña sucia” y un “acto miserable” en su contra. También lo blindaron los timoneles de la derecha y otros personeros. Mientras, otros dirigentes del oficialismo comenzaron a preparar acciones en su contra, desde querellas hasta comisiones investigadoras por parte de diputados.

El golpe más duro vino desde la Radio Bío Bío, la que denunció el negocio incompatible. Su director Tomás Mosciatti le enrostró al aire: “Como si miserable fuera reportear, hacer nuestro trabajo, hurguetear en los antecedentes, en el archivo judicial, en el Conservador de Bienes Raíces, revisando sociedades. ¿Qué es lo miserable? ¿Contar la verdad? ¿Contar hechos? ¿Informar? ¿Por qué nos trata de miserables? ¿Por hacer el trabajo?”.

Además, dijo que “no hay ningún hecho que nosotros hayamos dicho que haya sido desmentido el día de ayer. Ninguno. Es inaceptable que alguien que quiere ser Presidente califique de miserables, y, por tanto, todos los que participan en este trabajo son unos miserables por haber contado hechos absolutamente verídicos”.

 

El indestructible

Sobre las polémicas de Piñera hay para escribir un libro, sin embargo, esto no significaría que se vea perjudicado ante la ciudadanía. Mario Herrera, experto electoral del Observatorio Político Electoral de la UDP, advierte que esto “contribuye a la victimización de Piñera y la coalición completa se está cuadrando con él, asumen que es el candidato con mayor probabilidades, que pasa por un buen momento y no le quitarán el apoyo”.

“Lo más probable es que en las próximas encuestas baje su intención de voto, pero en ningún caso lo baja de la carrera presidencial”, dijo Herrera, agregando que los votos que pierda “aumentan las posibilidades de Guillier, en medida que Piñera no se ve como el único favorito y que puede posicionarse y sacar parte del voto de derecha”.

Álvaro Castañón, director de Fundación Multitudes y exmiembro de la comisión Engel, explica que cuando Piñera asumió la presidencia, no existían las leyes de transparencia y probidad actuales, por lo que sí podía conocer el estado de las inversiones extranjeras.

“Sin lugar a dudas, hoy las condiciones legales son mejores y hay una mayor regulación para que este tipo de problemas se sigan repitiendo, pero ellas están ligadas a una legislación pasada”, explicó.

Piñera es indestructible, según Castañón, porque “la gente ya perdió su capacidad de sorpresa”, sobre sus negocios y prácticas empresariales.

Sobre si podría volver a ser presidente, el experto es claro: “es cosa de ver lo que pasó en Estados Unidos, hoy cualquiera puede serlo”, pese a que el camino cada día se la hace más cuesta arriba.

Leer artículo en Cambio 21