El futuro está aquí

Tomás Ariztía, La Tercera

Compromisos medioambientales y avances tecnológicos han permitido que las energías renovables no convencionales acaparen un 16 por ciento de la matriz. La promesa es transformar al país en una potencia mundial de esta área, sin embargo, y frente al entusiasmo generalizado, también están los que advierten que la transición requerirá numerosos esfuerzos.

La semana pasada la presidenta Michelle Bachelet viajó a la Región de Coquimbo para inaugurar la planta fotovoltaica El Pelícano, que con 100 megawatts de capacidad abastecerá con su energía a nada menos que el Metro de Santiago. “Lo que aquí se ha confirmado es no sólo una forma de entender la energía, sino la economía misma”, dijo la mandataria.

El crecimiento de las Energías Renovables no Convencionales (ERNC) ha sido enorme en los últimos años. Si en 2012 las ERNC tenían una potencia instalada de 952 MW, a diciembre de 2017 llegaron a 4.895 MW. El actual Plan de Política Energética 2050 propone llegar al menos a un 70 por ciento de ERNC para ese año, pero el presidente Piñera afirmó durante la campaña que su objetivo es que Chile tenga, para el año 2040, una matriz 100 por ciento limpia y renovable.

La matriz energética del país está cambiando, lo que ha generado gran entusiasmo dentro y fuera de Chile. Desde el ex vicepresidente de Estados Unidos y líder medioambientalista, Al Gore, que puso a nuestro país como ejemplo en su nuevo documental, y el periódico The Washington Post que tildó a Chile como la “Arabia Saudita Solar”, a personajes locales como el ministro de Medio Ambiente, Marcelo Mena, que en Twitter argumenta a favor de estas energías casi a diario.

“Es bien inesperado lo que sucedió, eso es verdad. Si tú le hubieses dicho hace cinco años a expertos del sector que iba a haber instalados 1.700 MW de energía solar, operativos, a finales del 2017, creo que muchos te hubiesen tildado de loco”, dice el director del Solar Energy Research Center (SERC), Rodrigo Palma.

El también profesor del departamento de ingeniería eléctrica de la Universidad de Chile agrega que frente a la “efervescencia desmesurada de muchos”, que piensan que de forma automática Chile será líder en esta área, él es más mesurado. “Sí, tenemos una tremenda oportunidad como país, pero de ahí a que tengamos asegurado el futuro renovable de Chile, no lo creo. Ahora es el momento en que hay que poner todo el esfuerzo y capitalizar la oportunidad”.

La transición
Las energías renovables (ERNC) son aquellas fuentes de generación en las cuales no se incurre en el consumo, gasto o agotamiento de su fuente. Chile históricamente ha utilizado un alto porcentaje de energías renovables como la hidroeléctrica, y es por esto que se acuña el término “no convencionales”, para hablar de las otras energías disponibles: solar, eólica (del viento), marina (que también es hidráulica), geotérmica (que aprovecha fuentes de calor subterráneas) y la biomasa/biogás (que hace referencia al uso de residuos orgánicos de origen animal o vegetal).

Además, se consideran como no convencionales los proyectos hidroeléctricos pequeños que generen menos de 20 MW.

Todas ellas generan bajas emisiones de CO2, por lo que también se les ha llamado “limpias”, en contraste con las que utilizan hidrocarburos. En el actual contexto medioambiental, y tras los acuerdos suscritos en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2015, los países están siendo progresivamente empujados a transitar hacia una matriz energética menos contaminante.

Hay consenso entre los expertos en que el potencial de todas estas energías en Chile es enorme (se calcula 1.800 GW), sobre todo con la solar. Francisco Torrealba, cofundador del Proyecto Valhalla, que busca potenciar el uso solar del desierto de Atacama, afirmó esta semana en el Congreso del Futuro que si uno ocupara el 0,25 por ciento de éste podría electrificar todo Chile e incluso, con el cuatro por ciento, proveer la electricidad de toda Sudamérica.

Puesto en esos términos la promesa parece indiscutible. Pero su introducción no ha estado exenta de polémicas y dificultades. Otros países optaron por subsidiar estas energías, algo que Chile no hizo y que hoy todos destacan. “Hay una imagen de que el país ha sido capaz de realizar una rápida transición hacia las renovables de una forma super eficiente y competitiva”, dice Carlos Finat, director de la Asociación Chilena de Energías Renovables (Acera).

Una de las razones de este exitoso avance ha sido la drástica baja de los precios en las tecnologías, sobre todo desde 2013. Lo paneles solares cuestan hoy una quinta parte de su precio hace unos años, por ejemplo. “Además hicimos un cambio regulatorio y legislativo que diera las señales e incentivos para que las inversiones se desplegaran en esta área”, explica el ministro de Energía, Andrés Rebolledo.

Andrés Hernando, editor del libro del CEP Energías Renovables en Chile: Hacia una inserción eficiente en la matriz energética, que se lanza el miércoles 24 de enero, alerta sobre los desafíos que presenta este escenario. “Hay costos que van a traer las ERNC que ciertas partes del sistema no están preparadas para absorber y ahí hay modificaciones que considerar”.

En concreto, y quizás el problema más mencionado, es la variabilidad de energías como la solar y la eólica, que tienen momentos de alta generación y otros en que pueden llegar a cero (como la del sol en la noche). Que la oferta se mantenga cuando estas energías no estén disponibles es en extremo importante, explica. Esto se puede lograr a través de la inyección de otras fuentes de energía, y a través de la promoción de tecnologías de almacenamiento como centrales de bombeo, concentradores solares o baterías químicas y de litio. Todo esto, hace hincapié Hernando, tendrá un costo que es necesario considerar.

Otros problemas en los que algunos expertos llaman la atención son el derroche, la posibilidad de que las energías, tal como se abarataron en algún momento, suban de precio, y las garantías que deben ofrecer los proyectos de ERNC adjudicados. Estas últimas, al ser de valores tan bajos hacen muy fácil que ante la posibilidad de que un proyecto fracase la empresa interesada desista y simplemente opte por pagar esa “multa”. Esto genera un problema porque, al licitarse, ese proyecto es considerado como una futura fuente de energía para el sistema.

“Los argumentos en contra de las ERNC son bastante débiles”, replica Carlos Finat. “No hay evidencia para pensar que el precio de las tecnologías subirá, de hecho todo lo contrario. Nosotros creemos que este es un proceso irreversible, que mientras se promueva la competencia en el sector las ERNC van a ir acaparando más espacio. Otra cosa es que el mercado no se sienta cómodo con esto, porque efectivamente este fue un negocio bien concentrado durante mucho tiempo”, agrega.
Aun así, queda un largo trabajo, en el aspecto regulatorio y también científico. Por ejemplo, en la energía marina “el potencial existe pero aún hay barreras grandes, como la interacción con medioambiente, la corrosión marina, la invasión de elementos orgánicos y las marejadas, entre muchas otras cosas”, dice Rodrigo Cienfuegos, profesor del departamento de ingeniería hidráulica de la UC y colaborador del Centro Meric (Marine Energy Research & Innovation Center). “Tanto la energía mareomotriz como undimotriz es capaz de generar energía renovable las 24 horas, al ser altamente predecibles, pero aún hay mucha investigación que hacer al respecto”, dice Luc Martin, director del mismo centro. Por esto mismo, agrega, es clave que las ERNC se complementen entre ellas.

Energía en la casa
Uno de los aspectos que los promotores de las energías renovables han destacado ampliamente es la posibilidad de que, en la medida que las tecnologías avancen en su desarrollo y vayan bajando más de precio, todos podremos generar en nuestros hogares. Hoy la ley de generación distribuida ya lo permite, pero para la mayoría de las personas es muy caro invertir en estas alternativas. Incluso colocar paneles solares en una casa, que sería hoy una de las tecnologías más accesibles, puede costar entre tres y cinco millones de pesos.

“Cuando tú encuentras una fuente geotérmica esta puede proveerte de energía 24 horas al día. Por ejemplo podrías desarrollar un proyecto de energía geotérmica de baja entalpía en tu casa y tener calor en el invierno y enfriar tu casa en verano. Haces un pozo y ahí está, apenas ocupa espacio. Estamos aún lejos de eso, pero es una posibilidad”, dice Diego Morata, director del Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes. También se podría en el futuro, siguiendo en esa línea, utilizar nuestros propios desechos para generar energía. De hecho, ya existen vertederos sanitarios en Chile que lo hacen.

“Creo que tenemos que utilizar esta revolución para debatir nuestro modelo de desarrollo e idealmente avanzar hacia formas de vida más sustentables. Hay que aprovechar el empujón, no ver sólo la energía como un buen negocio” dice Tomás Ariztía, académico de la Universidad Diego Portales y subdirector del Núcleo Milenio en Energía y Sociedad (Numies).

Que las comunidades puedan generar su propia energía es, sin duda, una forma de avanzar en sustentabilidad, agrega el sociólogo, e iniciativas para acercar estas tecnologías a la gente están comenzando a crearse en el país. Por ejemplo, Ayllu Solar, iniciativa que SERC realiza en la Región de Arica y Parinacota, considera el desarrollo de proyectos en los colegios, además de un fuerte apoyo al emprendimiento con estas tecnologías, en una zona privilegiada para ello. “Esto no se puede hacer a espaldas de la gente, muy por el contrario, hay que integrarlos para que esto impacte positivamente a nivel local”, dice Rodrigo Palma.

Esto, explica Carlos Finat, es clave. “Jamás debemos asumir que las ERNC no tienen un impacto social y ambiental. Cuando las energías más contaminantes desaparezcan, las comunidades se volcarán a estas nuevas energías para cuestionarles y exigirles los mismos, o aún mayores, estándares de sustentabilidad, que a las otras”, dice. “Ninguna tecnología puede garantizar tener cero efectos negativos. Ahí aún hay una historia por escribirse en Chile, y es importante que todos estemos preparados”, concluye Ariztía.

ALGUNOS PROYECTOS

Cerro Pabellón
Primera planta geotérmica de Sudamérica, propiedad de Geotérmica del Norte (Enel Green Power Chile). Ubicada en la Región de Antofagasta, es la primera a gran escala construida a más de 4500 m.s.n.m. en el mundo. ). Inaugurada en 2017, tiene 48 MW de capacidad instalada.

Cerro Dominador
Primera planta termosolar de torre (solar de concentración) de Chile y Latinoamérica. Propiedad de la compañía EIG Global Energy Partners, está ubicada en la Región de Antofagasta y contempla una planta fotovoltaica de 100 MW y una termosolar de 110 MW (en construcción).

El Romero
Es el parque fotovoltaico más grande de América Latina y se encuentra en la Región de Atacama. Propiedad de Acciona Energía, produce anualmente 500 GWh de energía limpia, equivalente a la demanda eléctrica de 245.000 hogares chilenos.

San Juan
Es el parque eólico en operación más grande de Chile y está en la Región de Atacama. Opera desde marzo de 2017 y su capacidad es de 184,8 MW a través de 56 aerogeneradores. Fue el primer proveedor de energía renovable a Metro de Santiago y pertenece a Latin America Power.

Santa Marta
Planta ubicada en el relleno Sanitario Santa Marta (Región Metropolitana), aprovecha el gas metano proveniente de la descomposición de la basura para generar energía eléctrica. Operada por la empresa Finning, funciona desde 2013 y tiene una potencia instalada de 20 MW.

San Clemente
La central hidroeléctrica (minihidro) San Clemente pertenece a Colbún y aprovecha las aguas remanentes del embalse Colbún, las cuales se entregan en la ribera norte del río Maule al sistema de Riego Maitenes. Opera desde 2010 y tiene 5,9 MW de potencia.

Biogás sector lechero
El programa GEF Biogás del Ministerio de Energía se ejecuta desde 2015 y actualmente
comprende 14 plantas instaladas en lecherías de Los Ríos y Los Lagos. En ellas un biodigestor descompone el purín (efluente del proceso de ordeña compuesto de fecas, orina, aguas de limpieza y agua lluvia) para obtener biogás.

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