El dilema que tiene a Piñera muy complicado para iniciar otra campaña: ¿Su familia o el posible camino a La Moneda?

Mauricio Morales, Cambio 21

La encrucijada no es fácil y ya le ha causado importantes pérdidas. La tranquilidad de su entorno familiar está alterada con los líos judiciales en que involucró a todos sus hijos e hijas. Tiene cuero duro, pero nunca tanto, reconocen en su sector, que se siente huérfano ante su eventual bajada.

El voluntarismo del exmandatario lo puede llevar -a cualquier costo- a jugarse por llegar a la presidencia nuevamente. Misma osadía que lo tiene de cara a un nuevo conflicto en Argentina. Está entrando por la ventana en el tráfico aéreo, a través de Avianca, con dineros de su offshore.

No es lo único, sus extraños negocios lo vinculan a mandatarios extranjeros: al fallecido Néstor Kirchner en Argentina con el caso coimas, al mandatario peruano Pedro Pablo Kuczynski en la arista Exalmar, de la cual el presidente incaico era director, y ahora al padre de Mauricio Macri, presidente trasandino, en la nueva arista colombiana.

POR MARIO LÓPEZ M.

Sus líos judiciales, el reconocimiento de que no cuenta con el apoyo de su familia y el “abandono” de parte de la derecha, que ve una segura derrota de insistir en su nombre, han generado tal incertidumbre que dio pábulo para que desde su propio sector se levantara la urgente necesidad de un Plan B. No hay mucho, salvo Manuel José Ossandón, circunstancia que se desvaneció cuando en una mala decisión política (las encuestas lo avalan) el senador optó por entrar en el juego de la política tradicional y ser parte de la primaria de la derecha, lo que ha sido visto por la gente como uno más de los mismos.

Contra ello lucha el voluntarismo sin límites de Sebastián Piñera. Según el analista político Cristóbal Bellolio, la demora en dar a conocer si será o no candidato no es por falta de deseos, “no es que él no quiera, se muere de ganas, pues el ejercicio del poder le resulta irresistible y en su fuero interno está convencido que nadie lo haría mejor”.

Por otro lado, frente a un negocio el ex Mandatario es incapaz de resistirse a aprovechar la oportunidad que se le presenta. Cambio21 expone el nuevo “negocio” que está intentado realizar bajo cuerda en el ámbito aéreo de Argentina a través de Avianca, y financiado desde paraísos fiscales.

Piñera la hace de nuevo, ahora vía Avianca

Un detalle no pasó inadvertido tras el editorial del diario La Nación de Argentina, titulado “Cielos sin ley ni transparencia”, en que golpea duramente a Sebastián Piñera y en que señala que “En nuestro país (Argentina), además de existir una investigación abierta en la Oficina Anticorrupción, un fiscal imputó al ex presidente chileno Sebastián Piñera, al ex ministro Julio De Vido y al ex secretario Ricardo Jaime por el pago de coimas por parte de LAN, denuncia que quedó radicada en el juzgado de Rodolfo Canicoba Corral”.

El medio derechista -hermano editorial de El Mercurio- menciona asimismo que “lo más irónico es que la corrupción que se verificó en el caso LAN sea hoy la puerta de acceso que permitiría a Avianca, compañía aérea colombiana, que está gestionando las autorizaciones respectivas para la compra de la empresa McAir, propiedad del padre del presidente Macri, para operar en el transporte aéreo interno de nuestro país. Todos estos hechos están demostrando que está sucediendo una cadena de errores graves que hacen imprescindible una rectificación por la salud de las instituciones”.

Como expusiera Cambio21 al dar a conocer los negocios de Piñera en Colombia, este posee participación en Avianca a través de Bancard International Investment, donde el grupo Bancard posee el 9,93% de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC). El caballo de batalla que abrió ese mercado fue el FIP Mediterráneo, de su propiedad, antecediendo a su controladora Bancard International Investment, con domicilio en Islas Vírgenes Británicas, la que en su condición de accionista mayoritaria de la Bolsa de Valores invirtió -entre otras empresas- en transporte aéreo (US$ 8 millones) y, vaya sorpresa, la empresa elegida fue justamente la misma que está entrando por la ventana en Argentina, de acuerdo con el mencionado editorial.

Y otro detalle tampoco puede ser pasado por alto. En el cuestionado caso coimas en Argentina el ex jefe de Estado aparece en reuniones con el mismo fallecido expresidente Kirchner, que están siendo investigadas. En el caso Exalmar en Perú, figura como director de esa empresa el actual presidente de ese país, Pedro Pablo Kuczynski, quien ha autorizado diversas inversiones de Piñera en Perú. Ahora, en el caso Avianca, está ligado en intereses con el actual presidente trasandino, Mauricio Macri, de acuerdo con la denuncia de La Nación, que vincula el ingreso de Avianca con una empresa del padre del mandatario argentino.

Por esas vueltas de la vida, Avianca Holding, que tras la postulación de Piñera a la presidencia en Chile en 2009 manifestó deseos de adquirir LAN, en ese entonces de propiedad del candidato derechista, terminó con él como inversionista de la empresa colombiana, que es dueña además de la aerolínea Taca, su asociada.

Los ocho millones de dólares que se registran como invertidos en la línea aérea provienen de una sociedad offshore de Piñera, cuyos impuestos han dejado de percibirse por nuestro país; se desconoce quiénes son el directorio, el origen de su capital y su mapa de inversiones, salvo que una vez más aparece uno de sus hijos ligado al entuerto.

Si se baja, que sea ahora

Esa ha sido la tónica de los últimos días en la derecha, un secreto a voces que algunos ya ni siquiera disimulan mucho. Los problemas judiciales ya no son aquellos que aparecieron en la campaña de 2009, la mayoría asociados a malas artes empresariales, pero que muchos soslayaron pues no sintieron que les tocaba. Lo de hoy es distinto y más grave: toca el sentimiento patrio, la irritación que se ha despertado contra el abuso de poder. Y lo peor, que se le imputa haberlo hecho siendo Presidente del país en pleno conflicto con Perú.

En la derecha están conscientes que él es su mejor carta. Lo dicen todas las encuestas. Incluso la última, la del CEP, donde en forma extraña y muy poco profesional no hicieron la pregunta del millón: ¿Por quién votaría usted en segunda vuelta: Guillier o Piñera? En todas gana el periodista y actual senador.

Lo que no esperaba Piñera es que le aparecieran nuevos y graves antecedentes. Lo de LAN lo sabían y se preocuparon de callarlo en sus medios de comunicación. Pasó casi inadvertido que Piñera está imputado judicialmente por coimas a funcionarios públicos argentinos. Pero lo de Perú fue imparable por su trascendencia y porque, como muchos reconocen en privado, no lo sabían.

Frente a ello, parece difícil parar una nueva carta en poco tiempo. Ossandón, que era el mejor aspectado tras el exmandatario, perdió terreno al ceder a la tentación de ir dentro de las primarias del sector. Muchos dudan que alcance a reposicionarse como una figura nacional y logre a estas alturas alcanzar al disparado Alejandro Guillier. Por ello presionan desde distintos flancos a Piñera. Dejar pasar un día más sería “irresponsable”, como lo advirtiera el senador Alberto Espina (RN).

El complicado frente interno

Cuando el río suena, es porque piedras trae. El viejo refrán pareciera aplicar sobre manera en este caso en relación a la familia del exmandatario. Él mismo lo ha reconocido públicamente en un extraño mensaje que dio para muchas interpretaciones. Que era una estrategia, que de verdad le había tocado afrontar una resistencia familiar o que lo usaba de excusa para ganar tiempo. Pero lo cierto es que otras señales provenientes del seno familiar confirmaron el hecho. Sus hijos han anunciado -amenazado- con irse a Estados Unidos en caso que su padre decida postular nuevamente.

Además la bomba peruana que le afectó bajo el nivel de flotación no solo lo alcanzó a él. Por primera vez las esquirlas golpearon a su familia. “El mismo Piñera puede estar calculando cuántos obstáculos judiciales, revelaciones de prensa y trascendidos incómodos pueden estar esperándolo en medio de la campaña”, afirma Bellolio.

Para el director del Observatorio Político-Electoral de la UDP, Mauricio Morales, “podría ser una estrategia si lo que el expresidente Piñera que espera es que Chile Vamos, casi de rodillas, vaya a buscarlo a su casa y convencer a su familia de que es la mejor carta presidencial del sector”.

Pero puede haber algo más que eso, según Morales, sobre todo tras lo sucedido con Exalmar: “puede estar sintiendo que el apoyo que tenía originalmente ya no es el mismo, por lo tanto, necesita meter un poco de miedo para movilizar no sólo a las bases electorales Piñerista, sino que también a los representantes de la coalición de RN y la UDI. El expresidente también está midiendo la lealtad que hay ahí”, dijo a Cambio21.

Más fuerte es el decano de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Central, Marco Moreno, quien considera que las palabras de Piñera reflejan el “miedo” por las indagaciones futuras a sus negocios cuestionables. “Ha dicho que esperar a marzo tiene que ver con consideraciones estratégicas electorales, pero creo que tiene que ver más con un conjunto de hechos que él conoce y que podrían atemorizar al expresidente”, coincidente con el affaire Yuraszeck.

La familia, una excusa

“Tengo que reconocer que el tema de Bancard ha producido un impacto en el ex presidente por el tema de su familia”, aseguró Jaime Mañalich,  ex ministro y ex socio de Piñera en la propiedad de Clinica Las Condes. “Tengo que decir con sinceridad que cuando yo pensaba, en marzo, que era 100% seguro que él iba a saltar a la pista, hoy día tengo dudas (…) Es extremadamente delicado para él (…) Él tiene una resistencia tremenda y puede aguantar cualquier cosa. Pero si se trata de la familia creo que el tema es mucho más delicado”.

Para Marco Moreno verdadero temor de Piñera es que estos casos judiciales mermen su capital político: “Están afectando su imagen y a eso le tiene miedo, esas son las amenazas a su candidatura, más que sus adversarios internos como Ossandón o Kast, o el desorden en la Nueva Mayoría. A eso le tiene menos miedo. No descartaría que renuncie”, asegura.

El cientista político Patricio Gajardo cree que realmente puede haber un tema familiar y que a la vez está siendo utilizado como una estrategia electoral. “La posibilidad de que Piñera deje la candidatura existe. Hace un tiempo era impensado que renunciara, pero ahora la situación se está complicando y se comienza a discutir que no compita. Si la situación se complica, no va a asumir una candidatura si tiene posibilidades de perder”, concluye.

Lejos quedaron las caras sonrientes tras las municipales, que transformaron una derrota en triunfo.  Las propias encuestas -dirigidas todas o casi todas  por ex colaboradores o adherentes suyos- muestran que la merma es efectiva.

La Moneda, ¿bien vale una familia?

Tal como plantea Cristóbal Bellolio, Piñera “se muere de ganas” de volver a ser Presidente,” pues el ejercicio del poder “le resulta irresistible”. Y ello no lo dice un enemigo que quiera denostarlo, solo constata una realidad.

¿Qué otra cosa podría inspirar a poner a su familia en juego y arriesgar una formalización u otra medida judicial aún más gravosa para uno de los suyos? Él, como dice Mañalich, en buen chileno, tiene cuero de chancho que aguanta “cualquier cosa”, pero ¿tanto como para sacrificar a los suyos?

“El intento de involucrar a mi hijo es parte de una campaña sucia”, aseguró tras conocerse la noticia de sus inversiones secretas en mar peruano con dineros ocultos en un paraíso fiscal durante el conflicto en La Haya con Perú, justamente por ese mar. “Él no es parte del directorio de la empresa que hizo la inversión. Él estaba en un consejo que se reunía cada tres o cuatro meses para fijar las grandes políticas”, justificó.

Lo que está claro es que en la propia familia de Piñera, esencialmente sus hijos e hijas, le habrían señalado que si vuelve a ser candidato presidencial, ellos se irían a Estados Unidos, donde vive ya uno de ellos. “No quieren vivir lo que ha vivido el hijo de Bachelet, yendo permanentemente en los últimos dos años a los tribunales a declarar por una causa en la que está involucrada su mujer, Natalia Compagnon”, señalan desde su entorno.

Sin embargo, hasta hoy no se ha desmentido que Sebastián Piñera Morel aparece legalmente administrando los fondos en el exterior del expresidente. Tampoco que las oficinas de su hijo y el resto de sus administradores están instaladas en el mismo edificio en que trabaja el propio en Mandatario, solo un piso más abajo. “Que cada uno saque sus conclusiones”, como diría el fiscal Carlos Gajardo hablando del edificio de Apoquindo 3300.

Para nadie es un secreto que su voluntarismo lo ha llevado a asumir riesgos que dada su riqueza parecen innecesarios. Quienes apuestan a que sí se postulará a una nueva aventura hacia La Moneda se basan justamente en este detalle tan propio suyo.

“Algo muy difícil en política es no caer seducido por la ansiedad propia y hacer que la ansiedad de los otros juegue a favor de tu propio objetivo. Esa estrategia le ha resultado bien a Piñera”, reconoce el analista Gonzalo Müller, académico de la UDD.

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