Raúl Madrid presentó Cátedra Norbert Lechner sobre populismo y democracia en EE.UU.

El académico del Departamento de Gobierno y afiliado al Instituto Teresa Lozano Long para Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Texas en Austin, realizó un paralelo entre los gobernantes populistas en Latinoamérica y el presidente norteamericano Donald Trump, pero destacando cómo el sistema político estadounidense y otros factores impedirán que su gobierno sea una amenaza para esa democracia.

Para el Decano de la Facultad de Ciencias Sociales e Historia, Manuel Vicuña, el último trabajo de Madrid –escrito junto a Kurt Weyland- llamado “When Democracy Trumps Populism – European and Latin American Lessons for the United States”, es un libro “oportuno que analiza la situación presente de EE.UU. desde una perspectiva comprada, recurriendo a casos de Europa y América Latina, teniendo en vista las tensiones entre populismo y democracia liberal”.

La exposición de Madrid comenzó con una definición de populista –quienes son líderes personalistas, que movilizan a las masas y atacan al orden político y económico, denunciando a las elites corruptas- los cuales debilitan la democracia concentrando el poder, transformando a las instituciones y socavando al Estado de Derecho.

“Trump es claramente populista de acuerdo con cualquiera de las definiciones populismo tradicionales”, explicó Madrid y agregó que, si bien el actual presidente “ha demostrado poco respeto por las normas e instituciones democráticas”, las condiciones que han permitido a otros líderes populistas “desmantelar a la democracia están ausentes en los EE.UU.”.

“El populismo ha sido más pernicioso cuando las instituciones son débiles y fácilmente transformables y donde el sistema de partidos, la demografía electoral y la economía han favorecido a los populistas. Ninguna de ellas se aplica a los EE.UU. en la era de Trump”, agregó Madrid.

Entre esos factores están la debilidad del presidente de los Estados Unidos frente a instituciones fuertes como el Congreso, el Poder Judicial y las autoridades locales, como también la dificultad para enmendar la Constitución, como ocurre en Latinoamérica. “La fortaleza y durabilidad de las instituciones estadounidenses representan un obstáculo considerable para las maquinaciones populistas de Trump”, comentó.

El profesor Madrid también comentó sobre los clivajes políticos: “El apoyo que los populistas reciben viene principalmente de las clases trabajadoras. Esto no ocurre en EE.UU., donde los latinos y afroamericanos representan un gran porcentaje de la clase trabajadora y ellos se oponen a Trump”.

Otro factor es la ausencia de una crisis económica, algo que los populistas latinoamericanos han sabido aprovechar para aumentar su popularidad. Según Madrid, Trump no puede presentarse como el salvador económico del país y tampoco cree que pueda usufructuar de una crisis de seguridad nacional.

Además, según Madrid, si bien Trump ha roto muchas normas democráticas que son tácitas en la política estadounidense, para el académico estas violaciones no representan una amenaza seria. “Los medios y la sociedad civil siguen siendo libre y han desafiado a esta administración. Quizás lo más importante, el principio básico de la democracia liberal, la competitividad electoral, ha sobrevivido intacta: Trump no ha podido inclinar el campo de juego electoral a su favor”, explicó.

Por último, el investigador enfatiza que Trump sí representa una seria amenaza para el futuro de los EE.UU., en especial por sus definiciones en la política exterior y ambiental que ha impuesto, pero cree que el daño que le ha hecho a las instituciones democráticas es bajo.

“El contexto político no empodera a los populistas como lo hace en países de Latinoamérica: la fortaleza de las instituciones democráticas, la naturaleza de los partidos, la estructura de los clivajes y el estado de nuestra economía, restringirán a Trump. Si Estados Unidos sobrevivió a Nixon y sobrevivirá a Trump”, concluyó.

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