La Escuela de Historia y la Facultad de Educación organizaron la II Jornada Pedagogías en Disputa

DSC_2921_webLa Escuela de Historia junto con la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales realizaron la “II Jornada Pedagogías en Disputa ¿Cómo desmantelar las jerarquías de género y raza en la sala de clases?”.

Consuelo Figueroa, directora de la Escuela de Historia, presentó la jornada señalando que “los espacios educacionales son lugares privilegiados, aunque ciertamente no los únicos, en los cuales las ideas y prácticas de socialización son producidas y transmitidas. La invitación es detenernos a pensar en ello como posibilidades de transformación profunda para la generación de nuevas ciudadanías, en plural, despojadas de toda segregación y discriminación. En este caso, proponemos develar y revelarnos contra las prácticas misógenas, xenófobas, homófobas, trans y lesbófobas y todo tipo de segregación que agudizan las violencias en nuestra sociedad”.

La primera mesa estuvo compuesta por Hillary Hiner, Rosario Olivares y Fernando Carrasco, quienes abordaron temas relacionados con el acoso sexual y la violencia de género en espacios educativos universitarios y escolares, las experiencias y tensiones del aprendizaje de la lengua castellana en migrantes haitianos y las posibles prácticas feministas para una educación no sexista en nuestro país.

“Los protocolos están bien pero no es suficiente. Tenemos que pensar en implementarlos de manera que no se queden en letra muerta, efectivamente tenemos que siempre estar vigilantes y mantener una perspectiva de género feminista dentro de los protocolos”, señaló Hillary Hiner, académica de la Escuela de Historia UDP, en relación a la creación de estos estatutos en las universidades.

“Voces dispares, migrantes en la escuela” fue el título del segundo panel de discusión. Cristián Doña, académico de la Facultad de Ciencias Sociales e Historia UDP, analizó los nuevos desafíos y temáticas de la investigación sobre migración en nuestro país. Por su parte, Natalia Salas, de la Facultad de Educación, conceptualizó los impactos de la discriminación en los estudiantes migrantes y, finalmente, Ximena Galdames compartió su experiencia de trabajo en jardines infantiles, enfatizando en la importancia de la interculturalidad en la formación de pedagogía en educación parvularia.

La académica de la Facultad de Educación UDP Natalia Salas señaló que “cuando hablamos de educación intercultural estamos proponiendo una práctica educativa que sitúa las diferencias culturales de los individuos desde la reflexión y desde el intercambio. La educación intercultural es un desafío y una disputa, pone en tensión los elementos que hasta ahora hemos tenido dentro de la escuela, especialmente porque gran parte de las escuelas tienen una tendencia homogeneizadora”.

La tercera mesa “Historias en plural” estuvo compuesta por Claudio Alvarado, Claudio Barrientos y Víctor Rocha, los dos últimos, académicos de la Escuela de Historia, quienes pusieron en discusión las narrativas históricas en el mundo de la educación, tensionadas desde las categorías de género, raza y etnicidad. A partir de una lectura crítica de la historiografía, los investigadores ahondaron sobre los conceptos de mestizaje y multiculturalismo en tanto regeneraciones coloniales; en las posibilidades de nuevas lecturas de los archivos desde la raza y el género, y en las oportunidades que ofrece una educación que parte desde las disidencias des/generadas.

La jornada finalizó con la conferencia “Identidades trans: modelos comunitarios y tradicionales”, dictada por la activista trans, investigadora en género e historiadora del arte, Niki Raveau.

En ella, la activista abordó las dificultades que viven las niñas, niños y “niñes” trans en la sociedad chilena y, particularmente en el entorno escolar, en el proceso de descubrir y comunicar sus identidades. En su presentación se centró en el trabajo que ha hecho la Fundación TranSitar, de la que fuera una de sus fundadoras, en la tarea de visibilizar y dar voz a niños/as trans. Particularmente relevante fue el énfasis en las actividades desarrolladas por los propios/as niños/as y las referencias a posibles formas de terminar con la discriminación escolar.

Raveau criticó la “genitalización” excesiva a la que son expuestas niñas y niños trans por parte del mundo adulto y escolar, al exigirles que “aclaren” su identidad. “No sólo hay niñas con pene y niños con vulva, también hay niñas con ideas, con manos, con pensamiento, experiencias”, señaló, refiriéndose a las identidades trans personales y dinámicas, que no necesitan de estereotipos, ni se manifiestan como “síntomas”.

La activista destacó la importancia de algunos/as profesores/as al momento de apoyar a niñas y niños trans: “De diez niñes trans, cuatro le han comentado directamente su vivencia de género a la profesora jefe”, señaló, poniendo énfasis en el papel que ellos y ellas pueden cumplir. Además, se refirió a la circular entregada por el Ministerio de Educación (Mineduc) en el mes de mayo último, llamando la atención de cómo los medios cercenaron la noticia, focalizándose sólo en los baños. “Se entendió que sólo iba a haber un baño unisex, lo que jamás fue así. Se trata de un tercer baño […] que no discrimina por razones de género”, explicando que en Maipú existe un establecimiento con esta condición y “jamás se ha prestado a malentendidos”.

Raveau finalizó con una ronda de preguntas, en la que explicó que el trabajo de la Fundación TranSitar “se hace de manera paulatina, amigable, enseñando a la comunidad”. Afirmó también que falta un largo camino tanto en temas legislativos (Ley de Identidad de Género) como en educación. “En la práctica, la niñez en Chile es silenciada, olvidada por el mundo adulto”, expresó. Por último, frente a la interrogante de cómo incluir a estas niñeces en los espacios escolares, señaló que no había recetas, pero sí era importante empezar “descartando prácticas que les hagan sentir invisibles” y utilizando lenguaje inclusivo en el aula.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.