Encuestas o primarias. El dilema de la Nueva Mayoría

Mauricio Morales, El Líbero

En una encuesta quedará representada -si son bien hechas- la opinión general de los electores de la comuna. En una primaria, en cambio, quedarán reflejadas las preferencias de los votantes de la NM.

Las primarias no son el único ni el mejor mecanismo de selección de candidatos. Naturalmente, una de sus ventajas es que entrega la decisión a los electores mientras que otros mecanismos la dejan a merced de negociaciones políticas o, sencillamente, de las encuestas. En la elección primaria los resultados dependen de las preferencias de los votantes, pero también -y en gran magnitud- de la capacidad de movilización de los candidatos. Suele sostenerse que en las primarias votan los más ideologizados. Eso es parcialmente cierto. Parte importante de la votación se produce por movilización o acarreo. Por eso mismo, se encuentra una relación negativa entre participación en primarias y tamaño de las comunas. A menor tamaño, mayor participación. Y precisamente en las localidades más pequeñas es donde en menor medida se cultivan lazos ideológicos entre partidos y votantes.

Otro punto sobre las primarias corresponde a las capacidades económicas de los candidatos. Ya sea un sistema de primarias legales o autogestionadas, los candidatos con mayores recursos siempre llevarán la ventaja. No es suficiente la fiscalización del Servel para evitar que el dinero siga incidiendo en las campañas y en los resultados electorales. Por otro lado, las primarias pueden provocar algunos efectos nocivos, tales como el quiebre de partidos o coaliciones, o simplemente que el o los perdedores no se sumen a la campaña del ganador. En caso de que finalmente se rechace el requerimiento de la NM para hacer primarias legales, no son pocos los que de antemano descartan las primarias convencionales. Es cierto que hacer primarias sin propaganda electoral es riesgoso, pues se supone que habrá un Servel más activo y, adicionalmente, los alcaldes de oposición no perderán la oportunidad de denunciar alguna irregularidad por parte de los candidatos de la NM. Sin embargo, el problema es más complejo.

En las primarias autogestionadas de la Concertación en 2012 para 141 comunas, la participación fue de 315 mil votantes equivalentes al 10% del padrón. Si tomamos como universo los votos que consiguió la Concertación en 2008, ese porcentaje crece a 25%. Es decir, uno de cada cuatro concertacionistas votó en esas primarias. La Concertación hizo primarias en 58 comunas donde tenía alcalde. De esas 58, en 37 de ellas lo hizo el alcalde como figura incumbente, y en las 21 restantes el alcalde no buscó la re-elección o se vio impedido de hacerlo. Maipú representa el caso de un alcalde que no buscó la re-elección, mientras que Lo Espejo corresponde a una comuna donde el incumbente no pudo repostularse. Esto, porque perdió la primaria interna de su partido.

De los 37 incumbentes que compitieron en la primaria, ganaron 32. De esos 32, 24 ganaron en la elección general. En tanto, de los 5 desafiantes que derrotaron al incumbente en primarias, 4 de ellos ganaron en la elección general. Estos datos muestran que, al menos en primarias autogestionadas, los incumbentes mantienen una alta probabilidad de triunfo en esas primarias, mientras que los desafiantes ganadores de la primaria tienen una altísima chance de ganar la alcaldía en la elección general.

¿Qué hará la NM si finalmente se ve impedida de realizar primarias legales? Un primer camino es realizar encuestas de opinión y de acuerdo a esos resultados nominar al candidato. Un segundo camino son las elecciones primarias autogestionadas que, como señalé más arriba, tienen serias limitaciones en cuanto al desarrollo de campañas. Sin embargo, algunas primarias serán inevitables. Esto, porque las encuestas pueden declarar un empate entre los candidatos. Además, esas encuestas podrían arrojar un alto volumen de personas que no conoce a los candidatos y, en consecuencia, una alta tasa de no respuesta. Por último, esas encuestas deben considerar una muestra lo suficientemente grande a fin de que sean útiles para dirimir la nominación. Si son encuestas pequeñas, es muy probable que los candidatos queden empatados debido al alto error muestral.

En una encuesta quedará representada -si son bien hechas- la opinión general de los electores de la comuna. En una primaria, en cambio, quedarán reflejadas las preferencias de los votantes de la NM.¿Qué harán los tomadores de decisiones en caso de que en una encuesta un candidato aparezca en el primer lugar, pero cuyos apoyos provengan fundamentalmente de electores de derecha?, ¿cuál será el listado de preguntas que utilizarán para esa encuesta? En caso de que la pregunta sea por la intención de voto si las elecciones fuesen el próximo domingo, esa respuesta quedará contaminada debido a la participación de personas que no se identifican con la NM.  Otra opción sería realizar una pregunta de filtro encuestando sólo a probables votantes de la NM y excluyendo a los candidatos de Chile Vamos.

Como se advierte, el problema no es de fácil solución. El último recurso para evitar primarias autogestionadas sería la imposición del candidato mediante una negociación entre los partidos. Este mecanismo no es mejor ni peor que las primarias, pero seguramente será interpretado como un cierre total a la participación ciudadana.

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