Estudiante de la Escuela de Ciencia Política realizó pasantía en UNESCO sobre violencia escolar e inclusión LGBTI

IMG_9616Camilo García, estudiante de la Escuela de Ciencia Política, realizó una pasantía en la UNESCO donde trabajó dos proyectos. El primero de ellos, un informe sobre el análisis a la respuesta regional a la violencia escolar y por otra parte, participó en una campaña para posicionar la inclusión de las personas LGTBI en la agenda 2030 de desarrollo sostenible. En esta entrevista, entrega detalles de su experiencia.

¿Cómo se generó esta pasantía en la UNESCO? ¿Cuánto tiempo duró esta instancia?

Desde 2014 que he tenido acercamientos con la UNESCO. En ese año asistí a la consulta que realizaron en Bogotá sobre violencia escolar contra las personas LGBT. Yo era el más joven en el encuentro, tenía 19. Mantuve el contacto y me he encontrado algunas veces con gente de la UNESCO en actividades en Santiago. En octubre fui panelista junto a Mary Guinn Delaney, de la oficina de América Latina y el Caribe en un foro sobre VIH en la Municipalidad de Providencia. Ahí le conté que me iba a París y en enero ya estaba teniendo mi entrevista para acceder a la pasantía en la sede de la UNESCO.

¿Cuál es tu acercamiento con los dos temas en los que estuviste trabajando (violencia escolar e inclusión de jóvenes LGBTI)?

Fui activista de derechos humanos y diversidad sexual desde que estaba en la media, y siendo escolar uno se mete mucho en educación. Con el tiempo asumí más responsabilidades y eventualmente aprendí y aproveché las oportunidades que vienen con eso. En el 2017 me acerqué mucho al tema de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y a las mesas de sociedad civil del Estado. Ahí estuve discutiendo sobre políticas de sostenibilidad e inclusión con tomadores de decisiones y otras organizaciones de la sociedad civil. La inclusión de jóvenes LGBTI vino sobre todo porque yo era joven y LGBTI en la oficina donde estaba, entonces para mi supervisor era natural que trabajara en ese tema, sobre todo con cierta experiencia previa en incidencia política.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar en UNESCO? ¿Qué te aportó mayormente como profesional?

Cuando uno escucha de estas organizaciones siempre están lejos y uno se hace una imagen idealizada. Me ayudó a comprender más en concreto qué hace Naciones Unidas, cómo trabaja, el día a día en una oficina, los desafíos, limitaciones y estructura del trabajo. Eventualmente creo que gracias a esta pasantía podré navegar mucho mejor en el mundo de las organizaciones internacionales. También se hacen muchos contactos. Ahora tengo conocidos en las delegaciones de la OECD y la UNESCO, he conocido profesionales excelentes y he hecho amistades con varios de ellos. Eventualmente estas redes ayudan mucho cuando uno se enfrenta al mundo laboral, no sólo para mandarles el currículum, sino para incluirles en los proyectos que uno hace y triangular información sobre lo que pasa en la política internacional y a nivel de burocracias intergubernamentales.

Específicamente estuve trabajando en dos proyectos: uno sobre la violencia escolar en América Latina, preparando un encuentro internacional en la materia y recopilando información para un informe global sobre el avance de la respuesta del sector educativo a la violencia escolar, lo que involucró tanto datos cuantitativos analizando encuestas internacionales, como también cualitativos, estudiando las respuestas de política pública. El otro proyecto consistió en ayudar en la elaboración de una encuesta y una campaña virtual sobre la inclusión de personas LGBTI (lesbianas, gays bisexuales y trans) en la educación y la salud. Por este último proyecto la UNESCO me invitó a ser parte del panel que presentará los resultados preliminares de la campaña y el proyecto en la Equal Rights Conference, en Vancouver, Canadá; una conferencia sobre derechos de la diversidad sexual donde asisten más de 35 países, y también donantes y organizaciones de la sociedad civil.

¿Cómo desarrollaste el trabajo de la encuesta? ¿Cuál fue su objetivo?

Como la encuesta la aplicó otra organización llamada MAG Jeunes LGBT, basada en Francia, me tocó ayudar a elaborar el proyecto para UNESCO, y luego darle viabilidad asesorando a los ejecutores. Armé un borrador de encuesta, con cerca de 20 ítems, un borrador de la presentación de los resultados en Canadá y una campaña en redes sociales de la UNESCO para atraer jóvenes a responder la encuesta, que además tuvimos que presentar directamente ante los delegados de los países y embajadores ante la UNESCO junto a mi supervisor. El objetivo de estas iniciativas es promover la idea de que los jóvenes deben ser considerados, tanto en la agenda de desarrollo sostenible y en las políticas para la diversidad sexual. El próximo año se hará una declaración sobre educación inclusiva donde se espera que los gobiernos lleguen a un consenso sobre la extensión del concepto de inclusión a muchas más categorías, entre ellas, la diversidad sexual. Eso permitirá que los gobiernos tengan mejores guías para elaborar políticas, y que muchos niños, niñas y adolescentes se vean beneficiados.

¿Cuál crees que es el mayor aporte de estos dos temas en los que trabajaste?

Es difícil decir cuál es el mayor aporte, pero los esfuerzos de la UNESCO en ambas iniciativas apuntan a reducir el ausentismo, la deserción escolar, generar igualdad de oportunidades para los estudiantes y proveer ambientes seguros. La inclusión de personas LGBTI además sienta precedentes importantes en la elaboración de políticas, pensando a las personas gays, lesbianas, bisexuales, trans e intersex como plenos sujetos de derecho, y como personas que son vulnerables también de sufrir violaciones de derechos y exclusión social.

¿Cómo ha sido tu experiencia en la Escuela de Ciencia Política UDP y qué ha aportado mayormente a tu formación?

UNESCO no toma usualmente internos sin Magíster, y menos los manda a conferencias internacionales. Sin la experiencia que he tenido en la Escuela, trabajando con profesores y en proyectos, con la excelente línea de métodos y política comparada, habría sido extremadamente difícil navegar mis responsabilidades. El nivel de la UDP incluso me dejó ligeramente adelantado para tomar cursos en Sciences Po, donde en pregrado se estudia muy poco sobre métodos y política comparada. Estoy muy agradecido por el saber hacer que me ha entregado la Escuela.