“Una relación bipolar con la oposición”: El análisis de los expertos a la Cuenta Pública del Presidente Piñera

Claudio Fuentes, Emol

Dos lecciones son las que ha dejado la historia reciente de Chile, aseguró este viernes el Presidente Sebastián Piñera durante la primera cuenta pública de su segundo mandato ante el Congreso Pleno. La primera, es la importancia del valor de la unidad y la amistad cívica, del diálogo, la colaboración y la búsqueda de acuerdos, y el peligro de los “intentos refundacionales” y la “lógica de la retroexcavadora”, en una clara alusión al gobierno anterior. La segunda, es la que recuerda que el valor del progreso y el desarrollo debe sustentar las demandas ciudadanas. A su juicio, ambas fueron “practicadas” por quienes condujeron la transición hacia la democracia, haciendo un guiño a la ex Concertación. Dos tesis que abrieron el debate sobre el tono político que utilizó el jefe de Estado en su discurso, el cual implica una jugada que le puede traer tantos réditos como costos a su administración. En Emol, seis expertos analizaron el mensaje del Presidente.

Mireya Dávila, académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile
Con este discurso el Presidente Piñera rompe con la tradición republicana de no hablar en contra del gobierno anterior durante la Cuenta Pública, porque es algo que tradicionalmente no se hace mucho. Su discurso estuvo un poco desorganizado en términos temáticos, y eso, cuando se trata de discursos largos, es difícil porque al que escucha le cuesta unir las ideas. Sobre el contenido fue grandilocuente, aunque no tan novedoso. Lo más novedoso fue el anuncio sobre las nuevas líneas de Metro, aunque después aclaró que será en hartos años. También quedó cojo en cuanto a materias de género y educación no sexista. Lo que me llama la atención es la concepción que muestra de una derecha conservadora que no cree en el Estado como la solución a los problemas, pero que por otro lado está anunciando nuevos ministerios. Yo creo que el gobierno tiene un asunto no resuelto con respecto al Estado.

Marco Moreno, decano Facultad de Gobierno U. Central

Lo que vi fue una relación bipolar con la oposición, porque hace frecuentes llamados a la unidad nacional y al diálogo, pero no trepidó en infringirle críticas y golpes duros a la oposición y al gobierno de Bachelet. Esa relación no es buena, porque el gobierno no tiene mayorías en el Congreso y requiere el apoyo de otras fuerzas políticas. Con este tipo de discursos binarios no creo que ayude a conseguir el entendimiento que necesita. Esta lógica que maniquea entre blanco y negro, entre bueno y malo, no ayuda a ese clima. La mayor falencia es que carece de una identidad, no dejó instalado con mucha claridad un proyecto de gobierno, un norte, un “hacia allá vamos”. Lo que hizo fue enumerar muchas medidas, que son importantes y hay que valorarlas, pero que parecen una lista de supermercado. No vi un propósito. Son medidas que deberían estar articuladas, tener una coherencia, un relato.

Kenneth Bunker, doctor en Ciencia Política y creador de Tresquintos

No era una cuenta complicada porque no tenía que presentar resultados, sino dar cuenta del estado en que se encontraban las cosas y fijar la agenda hacia adelante. Hizo un par de puntos respecto a que la cosa no venía muy bien, lo que políticamente le conviene. Sin embargo, hablaba mucho sobre hacer acuerdos, pero imponía una versión política o de sociedad que es propiamente de derecha. Cuando uno dice “acuerdos”, uno supone que está dejando la ideología en la casa, pero no es el caso. Eso implica negociar desde una base ideológica. “Hagamos acuerdos, pero esta es nuestra posición”. Y si bien hizo lo correcto con respecto a ofrecer soluciones, faltó un sueño, algo más de sustento retórico. Tampoco debe sorprender, pero él no es una persona que viene a soñar sino a “solucionar”, entonces lo hace por medio de una carta gantt, una hoja de excel, una calculadora. Después de cuatro años de reformas estructurales y de mucho relato, los chilenos no están muy interesados en eso, pero si no se corrige y no logra darle una columna vertebral a su gobierno, cuando esté más cerca la próxima elección va a ser un problema, porque la gente va a volver como un columpio hacia el otro lado buscando un poco más de retórica.

Gloria de la Fuente, doctor en Ciencia Política y creador de Tresquintos

Creo que es algo disonante el discurso, porque el llamado al diálogo confluye con una crítica en general o insistir con esta idea de la retroexcavadora y refundacional del gobierno anterior, que no ataca directamente a la Presidenta, pero si por supuesto a parte importante de la oposición. Yo me imagino que la oposición va a reaccionar en eso de manera rápida y contundente, porque es compleja la señal. Yo creo que es un riesgo haber apostado por aquello, seguir por el camino del ataque puede generarle costos en términos de la tramitación de los proyectos de ley que debieran ahora notarse más en el Congreso. Yo no hablaría de bipolaridad, hablaría de riesgo. Por alguna razón que supongo habrá calculado el Presidente y sus asesores, asume el riesgo de hacer una crítica fuerte a lo que fue el gobierno de la Nueva Mayoría, que es la bancada más importante y el gobierno no tiene mayoría en el Congreso, entonces es una compleja señal.

Claudio Fuentes, profesor de la Escuela de Ciencias Políticas de la U. Diego Portales

Yo creo que este discurso está más pensado para ordenar a la coalición de gobierno que para iniciar un dialogo con la oposición, es un discurso que evita los temas conflictivos dentro del oficialismo, como la agenda valórica, y hace una crítica muy fuerte al gobierno anterior, lo trata de lo peor y mediocre. Por lo tanto, lo que buscó políticamente es tratar de ordenar a las fuerzas de su propio sector más que tender puentes de dialogo y abrirse a acuerdos con la oposición. A mi me sorprendió eso. Para aprobar las leyes simbólicas de su gobierno, cambio en las isapres, pensiones, la reforma al sistema de salud, infancia requiere del apoyo y concurso de la oposición. Por tanto, el tono más confrontacional con la oposición no va a rendirle frutos políticos.

Mauricio Morales, cientista político, académico de la Universidad de Talca

Piñera busca consensos con los desencantados del bacheletismo. Ese es su propósito. Sabe que el PDC salió dañado de esa coalición y también sabe que la única posibilidad de crecer está hacia el centro. Por tanto, el cortafuego está a la izquierda. El propósito es aislar al bacheletismo y retratarlo como un agente de polarización. Piñera dejó muy en claro que su gobierno es de unidad nacional, marcando fuertes diferencias con el gobierno anterior. Ante la rearticulación del bacheletismo, Piñera no dudó en comentar el clima de crispación y el estancamiento económico que tuvo el país. Lo que Piñera identifica como retroceso es precisamente el gobierno anterior. En la práctica, está polarizando el debate, pero al mismo tiempo sabe que el bacheletismo está en decadencia y que, incluso, es visto con desconfianza por parte de políticos que participaron de ese gobierno. Esto le permite ampliar su base de apoyo, crecer hacia el centro, aislar a la izquierda y fracturar a la oposición. Esa es la estrategia.

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