Revolución Democrática (RD): ¿El Uber de la política chilena?

Mauricio Morales, El Líbero

El error central de la NM -y más bien de Bachelet- fue sobrevalorar a Jackson en 2013. Hoy es demasiado tarde. El resto de los dirigentes de RD, envalentonados por la posición de Jackson en las encuestas, ha pronosticado un éxito rotundo del partido en los próximos comicios.

Uber promete un servicio transparente, informado y con precios justos. A diferencia de algunos taxis techo amarillo, Uber cobra su tarifa respetando tiempos y distancia. RD sigue este modelo. Condenando de manera sistemática las malas prácticas de los partidos tradicionales, RD aspira a convertirse en el verdadero Uber de la política. Si bien RD y Uber tienen ciertas similitudes, también hay tremendas diferencias.

En primer lugar, al igual que Uber, a RD le costó más de la cuenta entrar al sistema. A pesar de la popularidad de su líder -Giorgio Jackson-, la recolección de firmas no fue un proceso fácil. Diez mil firmas en un padrón de más de 13.5 millones de personas es, por decirlo de alguna manera, una cifra discreta. Además, y al igual que Uber, RD ha tenido mayor llegada en los segmentos socioeconómicos más acomodados. Esto se explica, fundamentalmente, porque en Chile el interés por la política y la participación electoral están determinados por el nivel de ingresos de las personas. Los liderazgos de RD no muestran, por ahora, una sintonía con los votantes del mundo popular y rural. Tanto así, que en la encuesta CEP de noviembre de 2015 alrededor del 60% de los encuestados de los segmentos D y E no conocían o no expresaban opinión sobre Jackson, lo que contrasta con otros liderazgos políticos. RD está trabajando para superar este problema. La candidatura de Juan Pablo Arriaza por Santa Cruz apunta, precisamente, a conquistar parte del voto rural.

En segundo lugar, una de las denuncias hacia algunos taxis techo amarillo es que adulteran el taxímetro y cobran precios exagerados por algunas carreras, estafando a sus clientes. Respecto a RD, el debate se ha instalado, pues varios de sus militantes siguen en puestos de gobierno. Entonces, RD está cobrando doble: sus militantes son bacheletistas de día, y opositores de noche. Así, RD está en el mejor de los mundos: su gente sigue contratada en el gobierno, pero igual cosecha beneficios por la impopularidad de éste. Bueno sería que RD retirara a toda su gente del Ejecutivo a fin de ser explícitos en su postura de oposición. Mal que mal, han dicho que formarán un Frente Amplio con pequeños grupos de izquierda, no descartando que provengan de la Nueva Mayoría. Lo curioso es que por dos años algunos de sus militantes recibieron sueldos millonarios en el gobierno del que ahora son férreos opositores. Dos de ellos -recién renunciados al Ministerio de Educación- ganaban $3.683.793 (M. Crispi) y $6.325.993 (G. Muñoz). Es decir, 15 y 25 sueldos mínimos respectivamente.

En tercer lugar, RD dice que nada le debe a Tohá ni a la NM. En tanto, la NM argumenta que sí le dio espacio a Jackson para ir como diputado por Santiago. Al igual que Uber, RD no pagó patente por entrar al mercado, mientras que la NM alega que ellos sí lo hicieron y que les costó bastante caro. No fue fácil sacar a la derecha del municipio, por lo que consideran que Jackson les debe a ellos su diputación por Santiago. ¿Quién tiene la razón? A mi juicio, acá hay un punto para la NM. En 2012, la NM consiguió cinco concejales en Santiago con 36.741 votos, equivalentes al 46.2%. Tohá, en tanto, alcanzó 42.500 votos (50.6%) en la elección de alcaldes. En consecuencia, era bien difícil que la NM se quedara sin un diputado en el distrito. Si bien existía temor incluso a que la derecha lograra los dos cupos en caso de que Jackson compitiera como independiente, la verdad es que las cifras de 2012 -las únicas disponibles previo a los comicios presidenciales y legislativos de 2013- apuntaban en otra dirección: la NM lograba un diputado bajo cualquier escenario. Sin embargo, por intervención directa de Bachelet debió omitirse.

Entonces, el error central de la NM -y más bien de Bachelet- fue sobrevalorar a Jackson en 2013. Hoy es demasiado tarde. El resto de los dirigentes de RD, envalentonados por la posición de Jackson en las encuestas, ha pronosticado un éxito rotundo del partido en los próximos comicios. Más como fanfarronería que como realidad, RD busca barrer con la NM. Parisi intentó jubilar a la clase política, ME-O ha tratado de abrir espacio para un nuevo partido, Velasco enarboló el concepto de “malas prácticas”. Sin embargo, ninguno de ellos ha tenido éxito. El tiempo dirá si RD será el nuevo Uber de la política, o si se integrará a la flota de taxis techo amarillo que con tanto esfuerzo y vehemencia ha contribuido a su desprestigiar.

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