Punto de quiebre: partidos y política en el umbral de las elecciones 2017

Diario Concepción, Luz María Astorga

El show no debe seguir. Esta fue la semana de los cuchillos y colmillos… Ahora, o el sistema político hace un mea culpa y gira sobre sus pies para retomar las buenas prácticas, la ética y los principios, o sigue a tranco firme hacia el despeñadero. La DC se decidió. De los demás no escuchamos palabra.

Lo que pasa en Chile sucedió antes en países vecinos. En Perú se llegó a desmantelar el sistema de partidos hace unos 20 años. Y se ve también en Francia y España. Claudio Fuentes, académico de la U. Diego Portales, incluye a Estados Unidos, con el triunfo de Donald Trump, porque se trata de una crisis de proyectos ideológicos. “En la historia chilena, cada 50 o 60 años hemos visto cosas parecidas; luego resurgen partidos, aparecen nombres nuevos… Este ciclo de decadencia aún no termina”, remata.

Claudio Fuentes, dibuja el cuadro así:

“De vuelta a la democracia, todos los partidos sufrieron un encapsulamiento en que las dirigencias definieron una forma de hacer las cosas y no dejaron espacio a la renovación. Por eso la vuelta de Lagos, de Piñera, de Bachelet. Los partidos, a partir de ese momento, son solo máquinas de poder”.

Nadie reclamó. Había pocos militantes, era fácil controlarlos. El refichaje mostró que tiendas que figuraban con 100 mil inscritos, en verdad tenían un tercio. Y de esos 30 mil, añade Fuentes, cuando se tomaban decisiones trascendentes votaban 10 mil. O sea, hablamos de “maquinarias chiquitas, fáciles de manejar dando puestos de trabajo, generando vínculos clientelares, acceso a recursos. De eso no se salva ni uno”.

Además, administrando poder los partidos no generaron pensamiento ideológico, ni plantearon nuevos temas. Todo quedó en manos de los tecnócratas que decidían. Y empezaron a instalarse los proyectos personales.

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