Población chilena envejece aceleradamente y mayores de 65 años llegan al 11,4%

Cristián Doña, El Mercurio

Desde el INE apuntan a que el aumento de madres migrantes podría impactar positivamente en la situación, mientras que expertos analizan causas detrás del fenómeno.


En 2002, el censo realizado ese año mostró que la población del país era de 15.116.435 de personas y que la tasa de crecimiento anual, es decir, el ritmo con el que aumentan los habitantes en un año, llegaba a un 1,2%.

Una cifra que decreció a un 1,06%, según el Censo 2017, cuyos resultados definitivos sobre población y vivienda fueron entregados ayer por la directora del INE, Ximena Clark, quien expuso que la población, efectivamente censada, alcanza a los 17.574.003.

En términos demográficos, lo que ocurre es que la pirámide de población, que pasa por tres estados -progresiva, estacionaria y regresiva-, se encuentra en el segundo, pero avanza de manera acelerada hacia el tercero, es decir el país envejece.

De hecho, mientras que en 1992 los menores de 14 años representaban el 29,4% de la población, la cifra actualmente bajó al 20,1%. En cambio, en el caso de los mayores de 65 años, grupo que llegaba al 6,6% hace 15 años, hoy aumentó al 11,4%.

De acuerdo a Clark, “dentro de la región, Brasil y Uruguay son países que están en una situación peor que la chilena, pero en relación con todo el resto de la región, estamos con un envejecimiento más acelerado”.

El envejecimiento

El proceso es una situación demográfica normal en países desarrollados y en vías de desarrollo, donde factores como la salud o la economía han impulsado la baja en la mortalidad poblacional y también la postergación de la familia.

Christian González, académico del departamento de Biología de la U. de Chile, plantea que las “políticas que se implementaron hace muchos años y que terminaron con enfermedades mortales o el programa de vacunación, aumentaron la expectativa de vida”.

También influye el cambio en el modelo de familia, cada vez más pequeño e iniciado después de los 25 años. “Las familias tienen cada vez menos hijos y las personas hoy se enfocan más a proyectos personales”, explica la directora del Centro de Políticas Públicas de la U. del Desarrollo, Francisca Dussaillant.

Añade que las consecuencias del envejecimiento son, por ejemplo, “problemas respecto de la jubilación y su financiamiento, porque estas pirámides tienen más adultos mayores que están inactivos y no reciben salario”.

La salud pública también se ve afectada, ya que en la vejez hay mayores “riesgos de padecer enfermedades crónicas como las cardiovasculares o el cáncer, o degenerativas como el párkinson, por lo que es un problema del que hay que hacerse cargo”, sostiene González.

Los inmigrantes

De acuerdo al censo, la tasa de fecundidad -promedio de hijos por mujer- está en 1,79%, lo que se encuentra debajo del 2,1% de reposición generacional. “Es la más baja que hemos tenido como país”, afirma Ximena Clark, pero añade que el “porcentaje de niños que nacen de madres extranjeras crece, y es insumo para las políticas de inclusión social de la población migrante”.

De hecho, las Estadísticas Vitales de 2015 mostraron esta situación: ese año hubo 11.236 nacimientos de madres extranjeras que representaron el 4,6% del total nacional, un aumento en comparación a los 7.786 de 2014.

La investigadora visitante del Centro de Estudios de la Mujer, Irma Arriagada, apunta a que los “migrantes tienen en promedio más hijos que la población local, por una visión diferente de la familia”. Respecto a la baja de la tasa de fecundidad, dice que “tienen que haber políticas de apoyo a la maternidad, de disminuir los costos”.

Sobre el impacto de los migrantes, Cristián Doña, experto en demografía de la U. Diego Portales, advierte que aunque tienen fecundidades más altas, estas duran poco, por lo que el análisis debe estar dirigido a “la proporción de inmigrantes sobre la población total. En Chile esta es inferior al 3%, por lo que probablemente no tenga un efecto relevante a nivel nacional”.

Leer en El Mercurio