Pablo Álvarez, Secretario de Estudios de la Escuela de Historia, detalla el proyecto “La Guerra Fría desde La Nación. Exploración de archivos”

Pablo Alvarez

El proyecto “La Guerra Fría desde La Nación. Exploración de archivos” busca realizar una primera aproximación exploratoria al archivo del periódico La Nación. Esta publicación que surgió a la luz en el año 1917 y se extiende, en formato papel, hasta 2010, es una fuente de primer orden para analizar las diferentes trayectorias históricas (políticas, sociales, culturales, económicas, internacionales u otras) del siglo XX.
La adquisición por parte de la Universidad Diego Portales del archivo de este periódico en el año 2014 permite involucrar en este trabajo no sólo a profesores de la Escuela de Historia, sino también a tesistas de pre y postgrado, así como a estudiantes de los seminarios de investigación. Al mismo tiempo, este primer estudio dará las pautas generales para proponer un proyecto FONDART para el año 2017, en atención a la conmemoración del centenario del periódico.

Pablo Álvarez, investigador responsable del proyecto y Secretario de Estudios de la Escuela de Historia, explica las bases y objetivos del proyecto.

¿En qué consiste este proyecto Semilla?

El proyecto Semilla nació el año pasado, más o menos en septiembre. Con un grupo de profesores de la Escuela visitamos el archivo de La Nación que está en manos de la Universidad, nos gustó mucho el material que había ahí. Es un material que está sin explorar mayormente por historiadores, por lo tanto, decidimos que era una muy buena oportunidad para explorarlo, ver lo que se puede sacar de ahí, qué es lo que hay, y qué puede ser utilizado con propósitos historiográficos. Decidimos armar el proyecto Semilla en ese momento y nos embarcamos en esta tarea. Nos enmarcamos dentro de los años de la Guerra Fría, desde finales de los 40′ hasta finales de los 80′, y principios de los 90′, para darle un marco temporal a la exploración.

¿Cuáles son los objetivos que persigue?

La idea del proyecto es exploratoria. Primero ver cuál es el material que hay. Los profesores que estamos en el proyecto somos todos de la Escuela Historia, con intereses variados y por ello, a partir de estos, queríamos ver qué nos podía ofrecer el archivo. Además, es una muy buena oportunidad para involucrar a los estudiantes de la Escuela, ya sea en pregrado o del Magíster.

¿Qué proyecciones tiene este trabajo?

¿Cómo será la integración de estudiantes al proyecto?

Llamamos a concurso y ya tenemos trabajando con el archivo a dos estudiantes en el marco de sus tesis, uno del Magíster y otro del pre-grado. Eso nos va a tributar a nosotros directamente, porque ellos son los que están haciendo la exploración en esta fase, y además ellos sacarán como resultados sus tesis. El próximo semestre tenemos planificado trabajar en dos seminarios con archivo, y vamos a llamar a prácticas electivas justamente a partir de este proyecto.

¿Quiénes componen el equipo de trabajo?

Están involucrados distintos profesores de la Escuela. El profesor Santiago Aránguiz, coordinador académico de la Escuela, la profesora Consuelo Figueroa, directora de la Escuela y el profesor Cristián Castro, director del Magíster en Historia de América Latina UDP. Las funciones que desempeñamos todos están bastante acotadas:

¿Cuál es el aporte que realizan a la Escuela y a la Universidad? 

Yo diría que hay dos aportes bien grandes. Uno es que la Escuela de Historia está tomando parte en la exploración de un archivo que estaba disponible para la Universidad, para el mundo académico pero que no estaba mayormente explorado por historiadores. En el fondo lo que estamos haciendo aquí es empezando a transitar y caminar por una senda que estaba inexplorada, por lo que pienso es un aporte importante desde la Escuela de Historia, desde la Universidad incluso, porque es la que tiene este archivo. Lo segundo, es que al involucrar a estudiantes de pre-grado y del Magíster, los estamos trayendo al trabajo propio del historiador, al oficio. Los estamos fogueando desde el pre-grado en un área que es propia del historiador y eso tiene un valor inestimable. No todos los estudiantes de las carreras de Historia tienen la suerte de poder trabajar con un archivo que no está mayormente explorado y en un proyecto que involucra a toda la Escuela.

La exploración completa del archivo se realizará hasta fin del año 2016, en paralelo al trabajo de los seminarios, los estudiantes y la lectura de bibliografía complementaria para marcos teóricos. “La Escuela de Historia no podía quedarse de brazos cruzados y no tomar parte de la riqueza de este archivo, lo que podía ofrecer este tesoro que adquirió la Universidad”, finaliza el académico.