Hillary Hiner, académica de la Escuela de Historia, detalla el proyecto “Una historia inconclusa: Violencia de género y políticas públicas en Chile, 1990 – 2010”

hilaryy_hinnerLa académica de la Escuela de Historia, Hillary Hiner, se encuentra en la etapa final de su proyecto Fondecyt titulado “Una historia inconclusa: Violencia de género y políticas públicas en Chile, 1990 – 2010”.  Esta es una investigación de carácter nacional, que abarcó la realización de 162 entrevistas entre Arica y Puerto Montt. A continuación la académica detalla los objetivos de su trabajo y la relevancia que este posee para la investigación.

¿En qué consiste este proyecto?

Es un proyecto bien grande por varias razones. La primera razón es porque llevo un tiempo trabajando violencia de género y decidí ampliar esta definición para incluir distintos tipos de violencia de género. En ese sentido estoy mirando por ejemplo, la violencia que vivieron las mujeres durante la dictadura, en particular todo lo que tiene que ver con ser ex presa política, mujeres que pasaron por experiencias de represión autoritaria y los programas de políticas públicas orientados hacia ellas. Por otro lado, todo lo que tiene que ver con la violencia íntima de pareja, o algunas otras violencias también como la transfóbica o étnica. Es un proyecto bien amplio, donde revisamos prensa, archivos judiciales y estatales. Lo interesante del proyecto radica en ir y hacer entrevistas ahí mismo.
¿Qué objetivos posee la investigación?

Por un lado, un objetivo es tratar de cifrar un poco qué es lo que ofrece el Estado, cuáles son las violencias que han sido incorporadas a políticas públicas estatales. Evidentemente en la violencia íntima de pareja es donde hay más políticas públicas, pero es una violencia que se limita a la construcción de la familia heterosexual. En el fondo tampoco hay muchos programas para mujeres lesbianas que viven violencia en pareja. Entonces, uno de los objetivos del proyecto tiene que ver con estudiar, pensar, criticar y proponer respecto a las políticas públicas. Otro objetivo tiene concordancia con pensar la relación entre la organización y los movimientos sociales. Entrevistamos por ejemplo a muchas mujeres feministas y también que han participado en grupos de derechos humanos o grupos de sobrevivientes de violencia, como el caso de ex presas políticas y ahí creo que está claro que en Chile el Estado generalmente no se mueve hasta el punto donde efectivamente exista un buen movimiento social que impulse cambios. Nos concentramos principalmente en los gobiernos de la Concertación en términos de ir pensando cuáles han sido las lógicas de ellos, donde en muchos casos hubo promesas en particular con la vuelta a la democracia, pero que en la realidad ha sido muy complicado que se lleven a cabo.

¿En qué etapa del proyecto estás actualmente?

Estoy realizando la escritura y las últimas sistematizaciones. Ya terminamos todas las entrevistas en diciembre de 2015, la revisión de prensa la terminamos en el año 2014. Estamos terminando también los archivos judiciales que ha sido más complicado. Estamos avanzando según el calendario que propusimos, ha sido un trabajo bastante colectivo. Tengo la suerte, como historiadora feminista, de tener un equipo feminista trabajando conmigo como ayudantes.
¿Cuál es la importancia para la investigación?
Es importante que se haga más investigación histórica feminista. La verdad es que sí hay una cierta historiografía de género en Chile entre los años 90′ en adelante, pero lo que noto en esa producción en general es una tendencia solamente a trabajar un tipo de historia más descriptiva. Creo que este proyecto trata de pensar la violencia de género de una manera mucho más compleja y en ese sentido hay un aporte, además de la metodología que ocupamos, o de tratar de incluir a nuestras entrevistadas en este proyecto. En este ámbito tengo por ejemplo una carta de consentimiento, donde antes de publicar cualquier cosa yo mando un manuscrito a las personas que pueden leer y yo recibo comentarios, la idea es tener un intercambio.