Fernando Rosenblatt asume como director de la Escuela de Ciencia Política UDP

Fdo Rosenblatt

El profesor Fernando Rosenblatt es Doctor y Magíster en Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y Licenciado en Ciencia Política de la Universidad de la República, Uruguay. Es miembro de la red Evidence in Governance and Politics (EGAP) y sus áreas de interés van desde el estudio del involucramiento político y las organizaciones partidarias en América Latina, hasta temas de economía política. Desde el 2012 forma parte de la Escuela de Ciencia Política de la UDP, cuyo Magíster en Política y Gobierno dirigió hasta el año 2014.

 

¿Cuáles son las fortalezas de la Escuela de Ciencia Política UDP?

Este es un proyecto que ya lleva varios años y que ya está consolidado, absolutamente institucionalizado, con todos sus procedimientos y mecanismos totalmente claros. Eso hace que para mí asumir la dirección sea más sencillo porque no hay que inventar nada.

Hay que proyectar hacia adelante nuevos desafíos, nuevos proyectos que puedan de alguna manera potenciar a nuestros estudiantes, nuestros egresados, y también consolidar la investigación y docencia de nuestros profesores – que ya están más que consolidados-.

En ese sentido, yo creo que esa es la principal virtud de esta Escuela. Es una Escuela con profesores que efectivamente hacen investigación, que tienen proyectos de investigación de muy alto prestigio, de fondos internacionales y nacionales, que publican en los mejores lugares; y eso no hace que se descuide la licenciatura, eso es fundamental.

Hay una sinergia muy importante entre el trabajo de investigación de nuestros académicos con la proyección de nuestros estudiantes de licenciatura, los que rápidamente se involucran en proyectos de investigación como ayudantes, que se involucran en la docencia también. De esa manera ellos pueden ver cuál es el oficio del cientista político en investigación.

Nuestros estudiantes encuentran rápidamente un lugar que tiene mucha vitalidad, con académicos comprometidos con la docencia, con la investigación y con mucho compromiso institucional, lo que es un alivio para alguien que asume como director.

Todos estamos trabajando por el desarrollo de la escuela, en sus distintas facetas y de distintos lugares, algunos con más énfasis en docencia, otros con más énfasis en gestión, otros en investigación.

¿Cómo se posiciona la Escuela para afrontar el próximo proceso de acreditación?

Si bien es un trabajo complejo, que requiere de mucha concentración, esfuerzo y dedicación de toda la planta – de funcionarios y estudiantes – en pos de llevar adelante este proceso de autoevaluación, hay toda una institucionalidad que hace que todo el trabajo no sea todo lo terrible que podría ser si no hubiera una institucionalidad funcionando, seria, con memoria institucional, y lo más importante, el compromiso de todos de sacar esto adelante. Yo ya lo viví acreditando el Magíster en Política y Gobierno en el momento que lo dirigía.

El proceso de acreditación no es simplemente una marca, es un proceso donde uno se detiene, se mira a sí mismo, evalúa el progreso y aquello que puede cambiar, que cosas hay que mejorar. De hecho, gracias al informe de autoevaluación anterior teníamos un plan de mejoras que se ha ido cumpliendo en diferentes grados y medidas según lo estipulado, y fue una hoja de ruta. Entonces, además de evaluar los últimos 7 años, el proceso de autoevaluación sirve para establecer una nueva hoja de ruta.

Insisto, para el proceso de acreditación anterior yo no estaba en la Escuela, pero yo ingreso cuando ya estaba terminado ese ciclo, y uno puede ver cómo año a año se fue siguiendo el plan de mejoras. El plan de mejoras es una guía que no es rígida, uno tiene que adaptarse a las transformaciones que pueden ocurrir, y eso lo hemos hecho también sin ningún drama.
Desafíos hay miles, pero cuando tienes una base institucional tan sólida y un capital humano tan dedicado a la tarea, se simplifica mucho.

 ¿En qué proyectos de investigación está trabajando actualmente?

En materia de investigación trabajo básicamente dos líneas. Por un lado una línea sobre organizaciones partidarias, partidos políticos en Chile, Uruguay y Costa Rica (esa fue mi tesis de doctorado), después de trabajar varios años en distintos proyectos que siguieron esa tesis. Publicaré un libro próximamente sobre este asunto.

También tengo un proyecto Fondecyt donde trabajo distintos aspectos de las organizaciones partidarias, pero especialmente la relación entre activistas y organización, que paradójicamente es una de las áreas menos exploradas en el estudio de partidos políticos.

Por otro lado, en los últimos años he trabajado con distintos colegas en diferentes proyectos con financiamiento internacional, en los que he participado como investigador asociado. Trabajamos sobre distintos problemas de economía política con metodología experimental.

¿Cómo es la relación entre los estudiantes de pregrado y la Escuela?

Tenemos estudiantes que se han insertado muy exitosamente en programas de doctorado en las mejores universidades del mundo, por lo tanto suponemos que eso significará en un futuro a la incorporación a la vida académica. También estudiantes que se insertan en el mundo público, el estado, y que trabajan en el congreso, en municipalidades y organismos internacionales, y otro porcentaje también que trabaja en el mundo privado: consultoras, empresas de opinión pública, etc. Tenemos todos los perfiles, y creo que la formación que le brindamos a nuestros alumnos a nivel de licenciatura les permite esa inserción en todos esos lugares.

Aprovecharemos la instancia de autoevaluación y de acreditación para proyectar para los próximos años la escuela y licenciatura, la que es nuestra base primordial.

Es importante para un contexto de América Latina donde son tantas las universidades donde no hay carrera académica estable, sólida, previsible, con reglas claras, y tener un lugar como la UDP donde hay una carrera académica clara, con lineamiento, libertad de cátedra, con todas esas garantías, hace que invertir en tu vida académica tenga sentido.

Yo creo que esta es parte de la explicación del por qué tenemos una carrera académica tan productiva y tan dedicada a la escuela, porque hay una estructura institucional que te asegura la inversión que estás haciendo.

Hoy en día uno puede decir que de a poco se va viendo identidad en la Escuela de Ciencia Política UDP, que va muy en línea con el de la Universidad, es decir, mucha preocupación por lo público y no ser académicos preocupados de cosas que no le importan a nadie o que no tienen incidencia en la vida cotidiana, abocado a la público.

En la planta académica de la Escuela de Ciencia Política hay varios que somos extranjeros. Yo creo que eso enriquece mucho, y a su vez lo que podemos decir del vínculo de nuestros académicos con otros académicos, productos de la calidad de su investigación, que redunda en que esos académicos vengan a Chile financiados por nuestros proyectos, y que eso implica que nuestros estudiantes de licenciatura o doctorado  tengan la posibilidad constante de estar con los académicos más destacados en Ciencia Política.