Estudiante del Magíster en Historia de América Latina obtiene beca para estudiar en Brasil

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Francisca Benítez, estudiante del Magíster en Historia de América Latina, obtuvo una beca para estudiar en la Escuela de Ciencia Avanzada de la Universidad Estatal de Campinas, ubicada en São Paulo, Brasil.  La beca cubre dos cursos sobre métodos en ciencias sociales y humanidades.

¿Cual fue tu impresión al enterarte que fuiste seleccionada por la institución a este beneficio?

Es genial que reconozcan tus intereses académicos y que valoren tu interés interdisciplinario. La idea de la Escuela de Ciencia Avanzada es esa. Creo que es una buena instancia para compartir con estudiantes de pregrado y otros estudiantes de postgrado, que provengan de programas de magíster o doctorado. Especialmente me interesaría conocer a estudiantes de doctorado, conocer sus temas de investigación, sus programas, sus profesores, incluso becas. De esa manera puedo proyectarme, porque mi idea es terminar el magister y continuar en un programa de doctorado. Además, podré conocer estudiantes que les interesen mis temas de investigación y que pueda en el futuro tener vínculos para investigar.

¿Qué esperas aprender en estos cursos?

Cuando pasas etnografía en Sociología,  en general trabajas con grupos. Vas a trabajar con movimientos sociales, por ejemplo, realizas así etnografía. En cambio, en uno de los cursos que tendré en la escuela trabajaré la relación entre antropología e historia con respecto a los archivos y cómo es posible que podamos realizar etnografía de los archivos. Entonces vas a cuestionar la idea de archivo como ventana directa al pasado y a reflexionar sobre cuáles fueron sus condiciones de producción.

El género es una dimensión importante, me atrevo a decir, en cualquier problema de estudio. Durante el proceso de tesis, quería trabajar, con mi compañera, con enfoque de género, pero  en la construcción del problema, en la construcción teórica del problema, no incorporábamos efectivamente  esa dimensión. Por ejemplo: conceptualizábamos género a partir de lo planteado por Judith Butler,  pero no criticábamos a Giorgio Agamben cuando hablaba de ‘Homo Sacer’ o no discutíamos con Hannah Arendt diciendo “bien, tú hablas de persona, por ejemplo,  pero esa persona  tiene género, o tiene una etnia o una clase social particular, no son simplemente ‘personas’.” En ese campo la filosofía fue útil para teorizar nuestro problema, pero la historia nos permitió establecer ese diálogo crítico que nos faltaba entre la misma teoría.

¿Cual es la importancia para ti de la historia dentro del trabajo que estás desarrollando?

Lo bonito de la historia es que uno puede dar cuenta de la configuración histórica que tienen esas categorías sociales, de la forma histórica que ha tomado el género en la sociedad chilena o la raza o las clases sociales.

Lo que me gustó de los cursos de historia que tuve en Sociología,  era que tendían a abrir los problemas, a distinguir matices y te ayudaban a ver que, a lo mejor,  ese fenómeno se entendía de manera insuficiente con ese marco teórico, que necesitabas otros insumos teóricos, que podían ser de otras disciplinas, por ejemplo, de la filosofía o  la historia, y que te permitirían abordar mejor el mismo problema.

Tomé el Diploma de Honores en Pensamiento Contemporáneo: Filosofía y Pensamiento Político, por mi interés en la Teoría Social. Después de haber tomado el diploma, puedo decir que pude reflexionar sobre los problemas de investigación y las herramientas analíticas que tenemos desde cada disciplina para abordarlos. En esa línea, creo que es necesario ser adquirir nuevas herramientas e incorporar nuevas perspectivas desde distintas disciplinas. Pero eso para mí, no significa, necesariamente, abandonar la sociología,  todo lo contrario, significa visitar otras disciplinas para encontrar insumos y reflexiones que pueda traer a la mirada sociológica.