Elección directa de los intendentes. Aquí y ahora

Mauricio Morales, Pulso

Aunque el discurso presidencial se vio empañado por actos de violencia en Valparaíso, los contenidos del mensaje no dejan de ser llamativos. Si se pudiera mapear temáticamente el discurso, se detectan cinco líneas troncales. Primero, se refuerza la tesis del Gobierno respecto a que el Estado acompañará a los ciudadanos desde la sala cuna hasta la vejez. Segundo, que para ello se necesita de un sistema de protección social junto con un esfuerzo en mejorar el desarrollo de la ciencia y la tecnología, para lo que anunció la creación de un Ministerio. Tercero, la Presidenta enfatizó en políticas de género. Aunque le ha sido difícil lograr la paridad en su gabinete y en los cargos de confianza presidencial, manifestó la necesidad de que al menos el 40% de los directorios de empresas esté compuesto por mujeres. Cuarto, puntualizó los desafíos en materia de desarrollo sustentable y cohesión social. Quinto, subrayó las nuevas reglas de la democracia que, teóricamente, contribuirán a reducir la brecha entre la elite y la ciudadanía, mejorando la calidad de la representación. Dos veces se refirió a la reforma más importante -y la mejor diseñada- que corresponde al reemplazo del binominal por un sistema más proporcional.

El discurso recibió 33 aplausos. Las áreas más vitoreadas fueron Salud y Nueva Constitución. En Salud se anunció la construcción de más hospitales, el incremento en el número de médicos y especialistas, y el refuerzo del programa “Sonrisa de mujer”, entre otros. En el área de nueva Constitución -un asunto que genera mayor polarización y debate- la Presidenta calculó la participación, hasta ahora, de 60 mil personas. La cifra no es espectacular e, incluso, es más baja que la registrada, por ejemplo, en las primarias locales del PDC para definir candidatos a alcalde en 23 comunas y candidatos a concejal en otras 74. Entonces, si bien este asunto produce alta expectación en la elite, no sucede lo mismo en la ciudadanía. Hay ahí una tremenda brecha de representación. Si bien las encuestas muestran apoyo a la nueva Constitución, en la práctica el interés está muy por debajo de lo esperado.

Casi al finalizar su discurso, la Presidenta confirmó su compromiso con la elección directa de los intendentes para 2017. El proyecto fue ampliamente aprobado en general en el Senado y no se entiende muy bien por qué aún carece de urgencia. En lugar de dar la vuelta más larga a través del proceso constituyente, el Gobierno podría encarar los desafíos de la descentralización de manera más concreta. La Presidenta recibió triple aplauso cuando promovió gobiernos regionales más autónomos y una ovación más intensa cuando llamó a elegir directamente a los intendentes. Probablemente, en su propio gabinete se esté bloqueando el avance de la iniciativa. Eso es no entender que la reforma reduce el “hiper-presidencialismo” y que, en la práctica, protege al Presidente frente a los conflictos regionales.

Si la Presidenta quiere pasar a la historia por el volumen y calidad de las reformas institucionales, el cambio al binominal -siendo de máxima importancia- no es suficiente. El plan de desarrollo y la instauración de una red de protección social serán más viables de instituir con autoridades que, electas por los ciudadanos, conozcan más de cerca la realidad de sus regiones y que, por cierto, rindan cuenta ante ellos y no ante el Presidente.

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