El ritual del acto electoral se perdió

La Tercera, Claudio Fuentes

El estudio constata que hoy no solo se ha perdido el entusiasmo por votar, sino que además el ritual de ir a votar.

“Hay una remembranza de la vieja tradición de los padres que se arreglaban para ir a votar. Era un día cívico, y eso se pierde, se extraña y se recuerda como algo positivo. Todo ese ritual hoy se pierde, se aprovecha el día para descansar y estar con la familia”, dice Claudio Fuentes, académico UDP.

La pérdida de ese rito es una consecuencia de la baja votación, “porque existe un ambiente desfavorable para la política, para la democracia representativa y los partidos”, dice Octavio Avendaño, cientista político de la U. Alberto Hurtado.

¿Posibilidades de cambio? Difícil, dice el académico. Son tendencias que se arraigan en la sociedad y que no cambian de un momento a otro. Es un tipo de cultura política, agrega, que viene configurándose en el país hace mucho tiempo. “Hay un antecedente directo que es la experiencia autoritaria, donde se desarrolla un discurso antipolítico, pero es un fenómeno que se remonta desde los años 50. Eso desde luego influye en la actitud y comportamiento de la población. Pero no es un fenómeno de ahora, no es reciente”.

No se puede desconocer, además, el efecto del voto voluntario, “que ha generado un efecto en que personas de mayores ingresos y más nivel educacional votan más que las personas de sectores económicos más bajos y de menores ingresos, hay ahí también una responsabilidad de quienes promovieron el sistema del voto voluntario. No fue una buena idea”, dice Avendaño.

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