El estilo vacilante de Chahin confunde a la oposición, a La Moneda y a su partido

Claudio Fuentes, La Segunda

‘Prefiere pagar el costo de la contradicción, en vez de mostrar que el poder DC está en Valparaíso’, dice Jorge Navarrete.En una campaña mediática explicando por qué el ministro del Interior Andrés Chadwick debió renunciar, luego de que trascendiera la declaración del general Mauro Victtoriano sobre la muerte de Camilo Catrillanca, se encuentra el presidente de la DC, Fuad Chahin.

Ayer dio conferencias de prensa al respecto y hoy, además de pasar por Radio Bío Bío en la Universo reiteró que ‘no es una persona que realmente sea un interlocutor visto como confiable por las comunidades’.

Ello, a pesar de que no hubo una real contradicción entre la reacción de Chadwick como vicepresidente tras la muerte del 14 de noviembre y lo que le informó el general.

Antes, había sido la propia DC la que le pidió al Gobierno que Chadwick fuera el interlocutor con La Moneda, incluso en temas que escapan al control directo de Interior, como la modificación tributaria. Chahin comenzaba a perfilar a su partido como facilitador de acuerdos Gobierno-Oposición, desplazando al PC y al Frente Amplio, bloque con el que finalmente se terminó reuniendo ayer en Congreso.

Por ello, cuando hoy la administración Piñera se había jugado por sacar dos de sus reformas emblemáticas (modificación tributaria y previsional) y cuando necesita a la DC para enfrentar una eventual acusación constitucional en contra de Chadwick en marzo, tiene en Chahin un interlocutor impredecible.

‘El poder no está en la directiva’

Según el abogado y columnista Jorge Navarrete tras el fracaso electoral del año pasado y la emigración de militantes, la DC intenta encontrar su ‘identidad extraviada, pero este empeño ha estado plagado de vacilaciones y no termina por adoptarse cualquiera de las dos opciones: plegarse a un acuerdo mayoritario de la oposición, pero resignando en identidad e influencia o renunciar a su antigua casa, aprovechando la oportunidad que le dan sus votos en el Congreso para imponer sus términos’.

‘Los últimos episodios muestran cómo estas dudas hamleteanas de la DC le impiden avanzar en cualquiera de los dos sentidos. Insinuó mayor apertura para viabilizar los proyectos de ley que ha enviado el gobierno, pero en los hechos no se ha alejado de la estrategia que la oposición ha tenido sobre estas iniciativas; la DC eligió a Chadwick como interlocutor privilegiado, para después —junto con decir que por el momento no apoyará la acusación constitucional— solicitarle públicamente que diera un paso al costado, transformándolo en un símbolo del fracaso del Gobierno en la Araucanía. Hay muchos ejemplos que dificultan la comprensión de lo que la DC realmente quiere’, agrega.

—¿Por qué estas vacilaciones?

—No hay una sola DC. En un partido tan parlamentarizado, el verdadero centro de poder está en los congresistas y no en la directiva, situación que se agrava en la medida que Chahin tampoco es parlamentario. Y aunque el escenario en la Cámara es algo más pacífico, en el Senado, decisivo para viabilizar cualquier estrategia, se muestra una división que no ha sido posible de resolver. Puestas así las cosas, la actual directiva DC y Chahin en particular, enfrentan dos dificultades que hacen muy difícil que sus interlocutores los tomen en serio.

‘La primera, es que no está en condiciones de comprometer el apoyo de su bancada. La segunda, es que ha debido recular cada vez que sus senadores opinan de manera diferente, ya que prefiere pagar el costo de la ambigüedad y la contradicción, es vez de visibilizar la división y mostrar que el verdadero poder está en Valparaíso y no en Santiago’, remata.

Fuentes: ‘Continuaremos viendo esta oscilación’

Para el académico de la UDP, Claudio Fuentes, al superponerse la agenda de las reformas de Gobierno con el caso Catrillanca, ‘surgió el clásico dilema de la oposición: un sector moderado dispuesto a negociar y otros que quieren hacer pagar el costo político al gobierno. Y como la DC es clave en muchos proyectos, la división casi exacta de sus parlamentarios entre una posición progresista y otra más conservadora genera esta tensión interna de cuál es la estrategia para vincularse con el Gobierno’.

‘Chahin navega con dos sectores internos muy distintos y por eso ante la opinión política aparece algo errático, pero refleja precisamente que tiene que lidiar con dos sectores y buscar acuerdos. Vamos a continuar viendo esta oscilación’, sentencia.

Y reflejando esa división interna, el senador Jorge Pizarro remata: ‘En la conducción del partido hay conductas erráticas y poca claridad, producto también de la confusión generalizada que existe en la oposición… La molestia con la oposición es mutua, porque en algunos temas también los parlamentarios de otros partidos tienen posturas divididas que dificultan articularnos.Leer en La Segunda