Debate presidencial: El análisis de la performance de los ocho aspirantes a La Moneda

Emol, Fernando García

El debate presidencial de la Asociación Nacional de Prensa emitido ayer por las pantallas de UCV TV tuvo la particularidad de ser el primero en el que se enfrentaron los ocho candidatos presidenciales de manera simultánea. En un encuentro que duró más de dos horas y donde cada abanderado tuvo la opción de interpelar a otro, primó la intención de enviar mensajes al electorado de cada candidatura y rehuir el debate frontal. Pero, ¿quién tuvo la mejor actuación en el foro? ¿Quién fue el candidato que sorprendió menos?

En conversación con Emol, Fernando García Naddaf, académico de la Escuela de Ciencia Política de la U. Diego Portales; Gloria de la Fuente, directora ejecutiva de la Fundación Chile 21; y Marco Moreno, decano de la Facultad de Gobierno de la U. Central, desmenuzan la performance de los cuatro candidatos.

Carolina Goic (Democracia Cristiana)

Para García Naddaf, se trata de la ganadora de la noche. “No solamente la vi hablando con un buen tono a su electorado, sino que además amplió con un discurso electoral muy bueno: ‘yo me atrevo, tú también atrévete'”, dice el académico. Según De la Fuente, el debate demostró que Goic “ha ganado solidez y firmeza en su discurso”, aunque afirma que duda que eso se traduzca en intención de votos, a pesar de que destaca que hoy se plantee “muy de cara a abrir conversaciones y llegar a acuerdos con otras candidaturas”. A juicio de Moreno, en cambio, su actuación no fue suficiente. “Creo que le faltó conectar de manera más precisa con los televidentes y eventuales candidatos”, asegura, agregando que “no hubo conexión emocional” y que “no logra transmitir condiciones que hagan pensar que tiene posibilidades y certeza de pasar a segunda vuelta”.

José Antonio Kast (Independiente ex UDI)

Como “poco ambiciosa” considera su estrategia García Naddaf, asegurando que “si bien logra llamar la atención y tiene altos grados de visibilización, le habla a un nicho muy acotado”, por lo que “no tiene mucho que ganar”.  Para la directora ejecutiva de Chile 21, que se plantee desde “la radicalidad de la derecha más conservadora” es una postura “interesante”, que “abre el juego”. “Él plantea temas que probablemente otros no se atreverían o que no asumen con suficiente fuerza”, agrega. En el caso de Moreno, admite que no imaginó que el discurso de Kast “iba a ser tan fuerte”, aunque cree que está dentro de su estrategia. “Él siguió en el juego por el que está apostando y necesitaba ponerle límites a su candidatura: tenía que ser más duro que Piñera para que no se le sigan yendo votos, por eso lo confrontó”, asegura.

Sebastián Piñera (Chile Vamos)

“Yo esperaba más de Piñera”, parte aclarando el académico de la UDP. “Se esperaba de él que se pusiera por sobre los demás candidatos aludiendo a su experiencia política y a su condición de ex Presidente”, afirma, agregando que no le quedó claro “cuál es el público al que realmente le está hablando”. De la Fuente, por su parte, dice que lo vio “incómodo”, lo cual atribuye a que tuvo “una mala semana”, debido a la polémica causada por las boletas de SQM. Moreno agrega que falló en la comunicación no verbal y que “se enredó mucho” con temas como el de los “cómplices pasivos” y la interpelación por el gas en Magallanes de parte de Goic. “Él intenta decir cosas que la gente sabe que no son así, y vuelve a mostrar el problema de la credibilidad”, asegura.

Alejandro Guillier (La Fuerza de la Mayoría)

“Logró un tono que fue conciliador, y eso es siempre bueno en estos momentos”, dice García Naddaf, aunque considera que desaprovechó el momento para “perfilarse claramente en forma política” y “distinguirse de otros”, agregando que faltaron “propuestas desde un punto de vista más racional y no tan afectivo”.Totalmente en desacuerdo se muestra De la Fuente, quien considera que Guillier fue el gran ganador de la noche. “Él tomó una decisión. Una de las grandes acusaciones que se le hacía en el último tiempo era la ambigüedad, y ayer claramente tomó una decisión por construir un discurso más de continuidad con el gobierno de la Presidenta Bachelet”, afirma. Moreno coincide en que se alejó de “la ambigüedad que lo ha caracterizado”, pero matiza que “le faltó poder instalarse como el sucesor de Bachelet”. “Él necesita ese 30% de Bachelet para poder conseguir pasar a una segunda vuelta”, asegura.

Beatriz Sánchez (Frente Amplio)

Para García Naddaf, lo que le jugó en contra a Sánchez fue una dualidad de su discurso: “Ella se calzó con un tono afectivo que podría haber sido muy bueno, afirmando que hay alegría en su candidatura, que no es amarga, pero no es algo que muestre permanentemente”, afirma, agregando que, ya que existen múltiples candidaturas en el espectro de la izquierda, debería diferenciar la suya con mejor “trabajo emotivo”. De la Fuente afirma que la vio “nerviosa”, lo que atribuye a su “falta de oficio en estas lides en particular”. “Ella es una comunicadora muy versátil, pero yo creo que nunca se había probado en un escenario de debate presidencial y le falta oficio político en ese sentido, fue notorio”, asegura. Moreno critica que su discurso se siga dirigiendo a “su nicho”. “Su discurso estuvo fundamentalmente centrado al Frente Amplio, con frases hechas. Ella tiene que crecer y fue poco jugada respecto de ampliar la base de apoyo que necesita para poder pasar a segunda vuelta”, dice.

Marco Enríquez-Ominami (Partido Progresista)

García Naddaf evalúa positivamente su desempeño, aunque asegura que “se fue mucho en la confrontación”. “Eso se hace en las últimas etapas de campaña. En este momento tienes que visibilizar, dar esperanza, y cuando generas mucha diferencia con los demás es porque ya tienes un electorado y estás marcando los límites entre tus candidaturas y las otras. Él va muy tempranamente a la pelea, lo que genera mucha visibilidad, pero no necesariamente condiciones de persuasión”, asegura.  De la Fuente destaca que “fue el único que disparó para todos lados”, interpelando a los candidatos más competitivos. “Es bueno porque termina planteando discusiones, obliga a los otros candidatos a responder, a ratos fue demasiado extremo pero me parece que fue una buena opción para diferenciarse”, matiza. A juicio de Moreno, ME-O fue quien intentó “sacarle mayor partido al formato”, además de destacar que tiene buen manejo comunicacional “porque se dedica a eso”. “Pudo acortar la distancia que tiene con Sánchez y Guillier, que son quienes vinieron a ocuparle el espacio que durante mucho tiempo tuvo”, afirma.

Alejandro Navarro (País)

A juicio de los tres expertos, Navarro se juega “el mismo electorado” que Eduardo Artés. “En Chile es muy acotado, hay trabajo electoral empírico de muchos años al respecto, entonces es difícil que tenga un margen electoral muy amplio”, afirma García Naddaf, aunque critica que “teniendo toda la experiencia que tiene”, no logra persuadir. De la Fuente se muestra de acuerdo, considerando que desde el punto donde se ubica, “el extremo izquierdo de la política”, plantea discusiones sobre temas polémicos. “Los sortea bien, pero no es muy distinto a lo que una había visto antes”, asegura. También concuerda Moreno, quien asegura que se trata de “una candidatura de nicho”, que “le habla a su electorado”.

Eduardo Artés (Unión Patriótica)

García Naddaf destaca que, “con poca experiencia, genera mucha más noticia, atención y diferenciación que Navarro”, afirmando que “llama mucho más la atención como personaje”. Sin embargo, reitera que esos “actos provocativos” apuntan a un electorado “muy limitado”. De la Fuente destaca que plantee temas cuya “posibilidad de discutir, en otras circunstancias, no habría aparecido”. Moreno, por su parte, piensa que, a pesar de que es una candidatura con un discurso claro, que “no saca nada con enfrentar a Piñera, porque no va a tener votos ahí”, representa junto a Navarro un tipo de candidato que no sabe “si aportan mucho a los debates”.

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