Bachelet desde el corazón

Claudio Fuentes, El Mercurio de Valparaíso

“En primer lugar, retornó la Michelle Bachelet que se había visto en su primer gobierno. Pudimos apreciar en el Congreso Nacional a una Presidenta hablando desde el corazón, hablando desde su visión de país, asumiendo desde ese punto de vista que era un discurso para la historia, y por lo tanto, en esta ocasión ella se dio la licencia en Valparaíso de no hacer sólo una cuenta pública, sino que también proyectar una visión de Chile.

Una visión que es de izquierda, progresista, y que busca el cambio social junto con la igualdad en una sociedad que ella considera injusta. Pienso que eso fue algo que hace mucho tiempo no realizaba y en su última Cuenta Pública era una buena oportunidad para hacerlo.

Volvió una Bachelet que más allá de las improvisaciones, salvo al principio, se sintió mucho más cómoda al hablar. Y sobre todo en la parte final reflejó a una persona que le habla a la coalición, que les dice con fuerza: acá hay un proyecto, una idea de país. Que les señala que se están empezando una serie de transformaciones y que ello debe continuar.

En ese sentido, pienso que se mostró una Presidenta mucho más abierta al hablar desde lo que ella piensa, más que referirse a una mera rendición de cuentas al país, de carácter neutro y de sólo resultados.

Hasta cierto punto de su discurso fue macro en términos de dar a conocer algunos resultados, pero eso cambió cuando los bajaba a las regiones. Daba a conocer detalles de los lugares en que se estaban dando esos avances, ya sea en cuanto a hospitales u otras materias.

En cuanto a las regiones, se refirió principalmente a ellas a la hora de mencionar casos particulares en diversos ámbitos. Y es más, ella hizo el reconocimiento de un error que es la construcción del Hospital Claudio Vicuña de San Antonio, señalando una serie de aspectos en referencia a las dificultades que ha presentado esa obra en específico y cómo se van a solucionar de aquí hacia adelante.

En ese sentido, considero que en la Cuenta Pública que presenciamos ayer hay un guiño muy fuerte a las regiones, contrariamente a lo que hemos escuchado.

Creo que lo que planteó fue una estructura de intentar dar cuenta de muchos hechos, de muchas realizaciones. Y ella, en algunos momentos particulares, lo hizo como tratando de decir: ‘miren se me critica por que este Gobierno no hizo nada y acá les presentó la prueba concreta de todo lo que hemos hecho”. A partir de allí se encargó de probar aquello entregando muchas cifras.

Puedo decir que su alocución estuvo basada en la lógica de un discurso que combinó ciertamente las ideas que tenía en su cabeza, con los hechos que finalmente se materializaron.

Muchas veces se mencionó que uno de los errores de este Gobierno era que no se comunicaban bien sus logros y en ese sentido considero que lo que vimos ayer con el discurso, apuntaba precisamente en la línea de subsanar aquello.

Pienso que se enfiló hacia la idea de mostrar resultados, de dar una detallada cuenta de todo los proyectos de ley que se han aprobado bajo su administración, todas las iniciativas que se plantearon y cómo ellas se tradujeron en números y también en personas. Pero hay otra cosa que mencionar y es que los objetivos y logros conseguidos los personificó en personas con nombre y apellido para dejar en claro cómo las políticas públicas se van acercando a la gente.

De hecho creo que eso refleja, cuando se pone la mirada en las encuestas, que el sector socioeconómico bajo es el que menos rechazo tiene hacia la figura de la Presidenta. Y es precisamente por este tipo de políticas.

¿El discurso fue bueno o malo? Yo lo pondría de este modo, tenía una expectativa más baja respecto a lo que iba a hacer con un gobierno de una Presidenta que venía muy complicada y bajo esa mirada, considero que superó las expectativas respecto a lo que pensaba que podría haber sido”.

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