Ana María Stuven: “La cultura chilena, por el mestizaje y la inmigración, está constituida de elementos multiculturales”

El Mercurio, Ana María Stuven

El mestizaje es una realidad y experiencia fundacional de la cultura latinoamericana y chilena. Se refiere a factores físicos y biológicos; al cruce de razas distintas que dio forma a sociedades pluriétnicas y multiculturales. La “chilenidad” es la identificación de esas relaciones con un territorio, la patria, sus contenidos simbólicos y emotivos. La chilenidad representa el amor a la patria como lugar de nacimiento, de diferenciación con el otro extranjero y espacio cultural. Uno de los desafíos que implicaron la construcción de una república en el sentido moderno fue conciliar esa identificación particular, ese amor por la patria con la creación de una nación, que se encontrara representada en un Estado con su conjunto de instituciones apoyadas en principios abstractos y universales, fruto del consentimiento racional. La clase dirigente criolla, en el proceso de creación de esa nación, privilegió las etnias europeas, especialmente española, canonizando una oposición entre lo que Sarmiento inmortalizó en su “Facundo” como civilización versus barbarie. Lo bárbaro fue lo autóctono, rural, no europeo, sobre lo cual se apoyó la idea de nación chilena durante el siglo XIX. Incluso Francisco Bilbao, crítico de la clase dirigente de su época, se felicitaba en su obra “Los Araucanos” de que los “indios de Chile” fueran “los más blancos de América”. Especialmente después de la Guerra del Pacífico el Estado nacional asoció al roto chileno como representante de una chilenidad racial homogénea de carácter mestizo, pero de un mestizaje “blanqueado”, sin fisuras, que no incluye realmente al otro no de origen europeo. Incluso se niega el aporte de ese mestizaje en autores como Francisco Antonio Encina.

La cultura chilena, sin duda, por el mestizaje y la inmigración está constituida de elementos multiculturales. Sin embargo, el fenómeno que hoy se identifica con el multiculturalismo es el ideal que surge para exorcizar la tensión que se produce por la percepción de riesgo de disolución de las identidades nacionales por parte de la globalización, la mundialización del capitalismo, la sociedad de redes y la dispersión de los horizontes de pertenencia de los ciudadanos. El multiculturalismo se ha convertido en el concepto que se apropia de la idea de integración, de tolerancia, de reconocimiento del otro. Intenta ser una respuesta contra la xenofobia que rechaza al inmigrante perteneciente a otras culturas. Sin embargo, en su versión más ideologizada logra también su efecto contrario al exacerbar y justificar nacionalismos, fundamentalismos y conflictos étnicos en nombre de la singularidad cultural.

La multiculturalidad es propia de sociedades como la chilena, por lo que, junto al mestizaje, expresa lo propio de nuestra identidad que incluye, hoy en día, a los pueblos originarios y a los inmigrantes cuya identidad cultural es un aporte para una definición de la chilenidad que, inmersa en la historia, proyecta también un horizonte dinámico y abierto.

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